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Periodista
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El consumo energético mundial en el 2024 provino principalmente de los combustibles fósiles: en primer lugar, el petróleo, con el 34%; seguido del carbón (28%) y el gas natural (25%).
En menor medida provino de fuentes renovables (5%), la energía nuclear (5%) y la hidroelectricidad (3%). De acuerdo con datos del Energy Institute Statistical Review of World Energy 2025, estos porcentajes de participación se han mantenido casi inamovibles desde el 2019.
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Transición energética
En el presente siglo, el mundo atraviesa una etapa de transición energética de los hidrocarburos a fuentes renovables. Sin embargo, los primeros aún tienen una significativa presencia en la economía global y, entre ellos, el gas natural es el más amigable con el medioambiente y más económico.
En el Perú, la industria del gas natural se inicia oficialmente en agosto del 2004 con la entrada en operación de la planta Malvinas, destinada a procesar el gas natural del yacimiento Camisea, en la selva del Cusco, el más importante del Perú y uno de los más grandes de Latinoamérica.
Con ello, el Perú empezó a escribir un nuevo capítulo en su historia energética. El hidrocarburo abarató el costo del transporte con el gas natural vehicular (GNV), que comenzó a masificarse en taxis y, posteriormente, en buses y camiones. También se expandió a las conexiones domiciliarias en las zonas urbanas.
Para muestra un botón, en el 2006 apenas 5,000 vehículos funcionaban con gas natural, 10 años más tarde, en el 2016, esta cifra se incrementó a 234,000 vehículos y en el 2024 alcanzó los 493,000, que representan el 15% del parque automotor del Perú.
En el ámbito de las conexiones domiciliarias, al cierre del 2024 se superaron los 2.4 millones de conexiones, la mayoría en Lima y Callao. “Una masificación del gas natural que continuó avanzando a muy buen ritmo”, refiere Promigas Perú en su último reporte anual.
En el Perú, el consumo energético primario, es decir, la cantidad total de energía que utiliza el país antes de ser transformada, proviene principalmente del petróleo (41.4%), gas (31.3%), hidroeléctrica (21.5%), eólico (2.6%), carbón (1.9%), solar (0.9%), y otros renovables (0.5%), según datos de la Plataforma de Transición Energética Latinoamérica.
Pero en la generación de electricidad, el gas natural incrementa su importancia, con el 39.5% de participación, detrás de la hidráulica (50.2%), y por delante de la eólica (6.1%), solar (2%), bioenergía (1%) y petróleo (1.1%). El gas natural continúa siendo una de las fuentes más importantes de energía del Perú, las cifras lo demuestran.
El consumo del gas natural en el Perú en el 2024 se orientó principalmente al mercado interno; así, el 33.6% se concentró en la generación eléctrica, el 19.5% en la industria, el 5.8% en el GNV, el 2.8% en el sector residencial y comercial y un 38.4% en la exportación.
La producción de gas natural en el Perú se elevó de menos de 100 gigapies cúbicos (Gpc) en el 2006 a 510 Gpc en el 2024, ligeramente (-1%) por debajo del máximo histórico registrado en el 2023 cuando llegó a los 517 Gpc.
Los lotes 88, 56 y 57 en Camisea representan alrededor del 95% de la producción total del país, según estadísticas de Perupetro, recopiladas por Promigas.
Potencial
La masificación en el Perú “ha avanzado muchísimo” destacó el vicepresidente financiero y administrativo de Promigas, Aquiles Mercado.
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“Si veíamos el informe de Osinergmin, hace 10 años había un 4% de cobertura. Actualmente, hablamos de más del 20%; sin embargo, se puede hacer mucho más. Hay referencias como Argentina y Colombia que son líderes a nivel mundial con estándares de penetración que superan el 60%, y eso se puede lograr en el Perú”, afirmó.
Asimismo, destacó que el Perú cuenta con lo fundamental, que son “reservas de gas natural cuantiosas”, pero refirió que se hace necesario el apoyo regulatorio para una mayor masificación.
Ante la transición energética global a fuentes renovables como la solar, Aquiles Mercado señala que “Nadie puede estar en desacuerdo con la transición energética. Sin embargo, nosotros mismos estamos hablando más, hoy en día, de agregación energética”.
En la actualidad se necesitan todas las fuentes de energía posibles, la eólica, la solar, es decir, aquella que pueda agregar y sumar es bienvenida, pero reemplazar los fósiles con dogmas políticos o de creencias de un día para otro es imposible”, indicó.
“Cuando vemos en las estadísticas que el año pasado el mundo se alimentó más de un 85% de los combustibles fósiles, es difícil pretender que de un día para otro eso se reemplace. Lo importante es que las renovables vayan ganando espacio y desplazando poco a poco a los fósiles. Sin embargo, la demanda crece a un nivel tan importante que la única que es capaz de reaccionar es la energía basada en los fósiles”, explicó.
Respecto a nuevas inversiones en el sector del gas natural, destacó que hay proyectos que suman unos 4,000 millones de dólares, que se necesitan impulsar. “Cada proyecto que se lanza trae empleo calificado, empleo no calificado y sobre todo empleo específico en la zona donde se está entrando.
Por lo tanto, cualquier inversión que se desarrolle trae beneficios para la industria, el comercio, el transporte, las pymes. Realmente, el gas es el combustible que en este momento trae más beneficios económicos y sociales”, agregó.
Asimismo, destacó el entorno macroeconómico del Perú para la inversión privada, al señalar que el país tiene ventajas importantes: “una estabilidad muy buena en todos sus factores macroeconómicos, un crecimiento del PIB envidiable en muchos frentes en Latinoamérica”.
Prioridad en la masificación del gas natural
Para el Ministerio de Energía y Minas (Minem), la masificación del gas natural es una prioridad y cerca de un millón 700,000 hogares en el país ya cuentan con este recurso energético gracias al programa BonoGas, que les permite ahorrar hasta un 50% en sus gastos de energía, señaló recientemente la viceministra de Hidrocarburos, Iris Cárdenas, quien anunció que se ampliará el alcance a comunidades altoandinas a través de proyectos financiados con recursos del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE).
El FISE se creó en abril del 2012 para llevar energía menos contaminante a las poblaciones más vulnerables y entre sus objetivos está “la masificación del gas natural para viviendas, vehículos, sistemas o medios de distribución o transporte”. Asimismo, el Programa BonoGas tiene específicamente como objetivo que más familias peruanas accedan al gas natural mediante un financiamiento para instalar gas natural y desde el 2020 este programa, dirigido solo a hogares, incrementó los puntos de conexión de uno a dos, en los domicilios, y desde junio del 2021 también está dirigido a instituciones sociales (comedores populares y albergues, entre otros) y pequeños comercios. Al respecto, el Minem impulsa inversiones para que más de 1,300 instituciones de índole social tengan gas natural y recientemente indicó que 860 colegios en 7 regiones del país ya acceden a este recurso.
Por su parte, el Programa Ahorro GNV, ejecutado por el Minem con recursos del FISE, fomenta el uso del gas natural vehicular, al otorgar financiamiento sin intereses para convertir los vehículos livianos al gas natural, en talleres de conversión a GNV autorizados por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). El Minem también anunció que impulsa masificación del gas natural en el sur con nuevos proyectos en Cusco, Arequipa, Tacna, Huancavelica y Puno.