• JUEVES 26
  • de marzo de 2026

Central

FOTOGRAFIA
Reportaje gráfico

La tradición de la unión

En los valles de Yanamarca y del Mantaro, en la región Junín, cada semana se vibra con los tradicionales matrimonios.

La chicha de jora circula mientras los invitados, adornados con serpentinas y globos, avanzan bailando y entregan los presentes a los recién casados.

Hasta las seis de la mañana, también, los cantantes y la orquesta típica Los Amantes del Centro se turnarán. Llegará el desayuno, el caldo de cabeza con mote, y ya será la hora de abrir los regalos y los invitados se despiden.

En las bodas de los valles del Mantaro y Yanamarca, la luna de miel se reemplaza con el ‘palomay’, cuando en la madrugada los esposos en estreno se van a un cuarto preparado especialmente para sellar el amor.

•••

Alicia Gerónimo Hilario se demoró 15 años y cuatro hijos para darle el ‘sí’ a Elvio Soto Carhuanhuancho. Ella es campesina y él, trabajador de un asentamiento minero; vivieron en servinacuy, esa costumbre andina en la que una pareja se junta para ver si funcionan en la vida en común.

El tiempo mínimo del servinacuy es seis meses, pero no hay máximos. A los Soto se les vinieron los hijos, las responsabilidades y se fue pasando el tiempo, pero los cuatro frutos de su amor se encargaron de recordarles que debían casarse para consolidar la familia.

Elvio es natural del anexo de Huashua, en el distrito de Marco, donde vive con su mujer y sus hijos. Alicia nació cerquita nomás, a dos kilómetros, en el vecino anexo de Hualis.

•••

Cuando el párroco polaco Pmariufz Debfki dio su bendición a los recién casados, lo bueno empezó en Huashua. Los Soto Gerónimo salieron como marido y mujer ante los ojos de Dios. No eran ni las tres de la tarde y ya Los Amantes del Centro ponían la música de fondo.

Tomaron un auto y apuraron los seis kilómetros que separan de la laguna de Paca, donde tuvieron su sesión fotográfica. Luego regresaron a su pueblo, donde a las ocho de la noche celebrarían la boda civil porque tenían que ponerse a derecho también en la ley de los hombres.

En la parte más alta de Huashua los recibieron los y las solteras, con sus vestimentas típicas, jugando y bailando al compás de la orquesta típica. Todos juntos bajaron hacia el local comunal, regalando a su paso gladiolos, claveles y lluvia blanca.

•••

A Huashua, donde hay alrededor de 100 habitantes, también llegaron los vecinos de los anexos aledaños y familiares radicados en Lima. Tierra de agricultores y ganadores, aquí se cosechan buenas papas, habas, quinua y trigo.

Cuando la rigurosidad del matrimonio civil se sella, se inicia ‘el cumplimiento’ con cervecita para los padrinos –que como en todos los pueblos siempre son los mismos tanto en las bodas religiosas como en las civiles–, mientras los compases de huainos, huaylarsh, santiagos y carnavales marqueños invaden el pueblo.

•••

En el génesis de esta historia, el día anterior a la boda, Alicia, Elvio y sus familiares iniciaron los preparativos gastronómicos, matando y sazonando carneros, chanchos y cuyes.

En señal de agradecimiento, los esposos primero entregan a los padrinos las mejores carnes, las entradas de crema de rocoto, la pachamanca de fondo, panes y frutas. Los padrinos son el eje, no solo por obsequiar aros de matrimonio, la presencia de la orquesta y otros buenos regalos, sino también porque velarán para que este matrimonio funcione. Salud.

En las bodas de los valles de junín, la luna de miel se reemplaza con el ‘palomay’ para sellar el amor de la nueva pareja.

Cifra 

50% de matrimonios en el Valle del Mantaro se dan ya con hijos, después del servinacuy.