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Editor de Culturales
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Alva señala que la violencia contra la mujer es simbólica y estructural. Indica que también está presente en la música. Afirma que, en muchos casos, los espacios han marcado quién puede hablar y quién puede crear.
La fotógrafa plantea la muestra como un gesto de afirmación. Busca colocar a las cantantes en el centro del relato musical. El proyecto parte de su experiencia en circuitos de rock y fotografía.
Las protagonistas de esta entrega pertenecen a bandas de punk, metal, gótico y alternativo. Sus trayectorias muestran cómo distintas escenas conviven en un mismo territorio creativo.
Ojos que irrumpen
La propuesta forma parte de un proyecto en desarrollo. Alva espera ampliarlo a otras escenas musicales y disciplinas creativas. La muestra marca el inicio de una serie que seguirá incorporando nuevas artistas.
Su trabajo fotográfico ha recorrido ciudades de Europa y América. Ha documentado movimientos musicales y expresiones urbanas. En esta edición, centra su mirada en la energía escénica de cinco cantantes peruanas.
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Las imágenes funcionan como un mapa emocional. El registro muestra vínculos entre cuerpo, sonido y espacio. El diálogo entre fotógrafa y retratadas sostiene la narrativa de la muestra.
En el foco
Las protagonistas de esta primera entrega son cinco vocalistas que ocupan escenas distintas del rock peruano. Cada una proviene de un espacio musical que históricamente ha tenido menos presencia femenina, pero que hoy se transforma con su participación activa. Sus recorridos muestran cómo la diversidad de estilos y propuestas convive en un mismo circuito.
Qoriwayra Campana, de La Reina de los Condenados, representa una línea vinculada al metal y sus fusiones. Su presencia en el escenario sostiene una estética intensa y directa.
Valeria Quintana, de Nadie Nos Conoce, proviene de una escena ligada al punk y a la expresión frontal.
María Orithya, integrante de Estrógena, aporta otra mirada desde una escena donde la identidad femenina ha sido parte de la discusión sobre representación.
Yamile Olivas, de Ruri, explora un registro que conecta con propuestas alternativas.
Diana Salinas, de La Bestia, completa este conjunto desde una estética que se mueve entre lo gótico y lo experimental.
Dato: Dos décadas tiene Claudia Alva documentando la escena musical