Opinión
Periodista
El Instituto Reuters estima que un 64% de los peruanos utiliza estas plataformas, y el 33% recurre a TikTok como fuente de información, lo que representa un aumento de seis puntos con respecto al 2024.
Este fenómeno ha llevado a una disminución en el consumo de medios tradicionales, como la televisión y los impresos, al tiempo que se incrementa el uso de las plataformas digitales.
Este cambio pone al periodismo digital en una posición histórica, confiriéndoles la responsabilidad de ser una herramienta de transformación social, para lo cual ya no solo le basta con informar, sino también con asumir el compromiso de fortalecer sus principios éticos y enfrentar los desafíos que afectan la integridad y la equidad de la información en línea.
Si bien informar con ética siempre fue la responsabilidad principal del periodismo, hoy, esta responsabilidad es mayor al haber alcanzado, gracias a la tecnología, la propiedad de alcance global y la capacidad de amplificar las voces de grupos que antes no tenían oportunidad de ser escuchados.
Por lo tanto, su reto radica en desenmascarar la desinformación, la violencia de género y los discursos de odio.
Particularmente es crucial la amplificación de las voces poco escuchadas, especialmente para visibilizar las historias de mujeres que han enfrentado la violencia, generando empatía y creando un ambiente propicio para el cambio social.
Sin embargo, las nuevas capacidades del periodismo también pueden conllevar el riesgo de reproducir estereotipos, desinformar o contribuir a la violencia simbólica y mediática.
Ante este escenario, es vital que los periodistas nos comprometamos con la veracidad y la transparencia, y a usar fuentes confiables para combatir la desinformación que alimenta los discursos de odio y perpetúa la violencia.
Además, el periodismo digital debe ser sensible con la privacidad de las víctimas y emplear un lenguaje que no revictimice, contribuyendo así a una cobertura más respetuosa y empática.
Informar sobre casos de feminicidio o violencia doméstica debe estar alejado del sensacionalismo, favoreciendo la reflexión crítica en la audiencia sobre la gravedad de estos problemas.
Así, es imperativo construir narrativas que promuevan la igualdad y el respeto, apostándose por la contextualización, la precisión y la verificación rigurosa de los hechos. Cada palabra, imagen y titular tienen el poder de sanar o herir, de educar o perpetuar prejuicios.
Al reflexionar sobre el impacto del periodismo digital, se hace evidente que su responsabilidad va más allá de simplemente informar. Implica educar y sensibilizar a la audiencia, así como contribuir a la construcción de un espacio público en el que se rechacen la violencia y la discriminación.
Los periodistas podemos ser agentes de cambio, moldeando un futuro en el que la dignidad y los derechos de todas las personas sean respetados y promovidos.