• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Gerencia y Liderazgo

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El caso de las pymes

Gestión eficiente del capital de trabajo

Proyectar la caja libre para evitar recurrir a financiamiento externo.

El capital de trabajo, activos corrientes menos pasivos corrientes, sostiene la operatividad diaria: cuentas por cobrar, inventarios y cuentas por pagar, comenta el socio de Antut Advisors, Christian Privat.

Sin embargo, los empresarios suelen centrarse en la caja al cierre del mes para medir la capacidad de reparto de utilidades, lo que a veces induce a distribuir recursos que deberían reservarse para la operación.

Actividades futuras

El dilema surge al responder ¿qué parte del efectivo puede destinarse a dividendos y cuánto debe preservarse para actividades futuras? Para ello, asegura, es clave diferenciar entre caja operativa (para cubrir el ciclo del negocio) y caja libre (excedente disponible para distribución).

Los modelos de proyección de caja son herramientas indispensables. Permiten distinguir anticipos de clientes del efectivo realmente libre, estimar reservas necesarias y simular escenarios de corto y mediano plazo. Una política agresiva de dividendos puede comprometer la estabilidad y obligar a buscar financiamiento externo, incluso cuando el negocio estaba diseñado para autofinanciarse.

Mientras las grandes empresas monitorean su ciclo de conversión de efectivo y la cobertura de capital de trabajo, en muchas PYMEs predomina la intuición, decisiones sustentadas más en sensaciones que en análisis prospectivos.

Tableros

Estudios revelan que la mayoría carece de herramientas de planificación que les obliguen a proyectar necesidades de liquidez.

Para revertir esta situación, se recomienda implementar tableros que separen claramente las fuentes y usos de efectivo, establecer reservas explícitas para capital de trabajo y definir políticas de dividendos basadas en la caja libre.

La educación financiera es clave, pues muchos confunden utilidad contable con flujo distribuible. Solo con capacitación, simulaciones y cultura financiera se evitará la descapitalización.

En conclusión, gestionar eficientemente el capital de trabajo garantiza liquidez operativa y evita que las políticas de dividendos comprometan la sostenibilidad del negocio.

La disciplina en el uso de la caja, respaldada por proyecciones y control, es esencial para equilibrar el retorno a los accionistas con la solidez financiera de la empresa.