• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA

El tablista de Chepén: la pieza prehispánica que confirma el legado de los antiguos navegantes peruanos

En Comentarios Reales, Garcilaso destacó la destreza de quienes navegaban sin balsas, utilizando barquillos de enea moldeados para cortar el agua. “Sin las balsas, hacen otros barquillos más manuales: son de un haz rollizo de enea, del grueso de un buey; átanlo fuertemente, y del medio adelante lo abusan y lo levantan hacia arriba como proa de barco, para que rompa y corte el agua... Un indio solo gobierna cada barco de éstos; ponese al cabo de la popa y échase de pechos sobre el barco, y los brazos y piernas le sirven de remos, y así lo lleva al amor del agua… Los indios de toda la costa del Perú entran a pescar en la mar en los barquillos de enea que dijimos: entran cuatro y cinco y seis leguas la mar adentro y más si es menester, porque aquel mar es manso y se deja hollar de tan flacos bajeles. Para llevar o traer cargas mayores usan de las balsas de madera. Los pescadores, para andar por la mar, se sientan sobre sus piernas, poniéndose de rodillas encima de su haz de enea, van bogando con una caña gruesa de una braza en largo, hendida por medio a la larga. Hay cañas en aquella tierra tan gruesas como la pierna y el muslo”, escribió Garcilaso al describir cómo ingresaban mar adentro para pescar, impulsándose con una caña gruesa y aprovechando la mansedumbre del océano.

El ceramio de Chepén reproduce con precisión esta escena. La pieza, de 19,3 x 26,8 x 10,6 cm, muestra a un navegante acostado sobre una embarcación estrecha, en postura idéntica a la mencionada por el cronista. Aunque catalogada en Berlín como una obra de la civilización inca, su procedencia remite a la zona donde florecieron culturas como Chavín (1200 a. C.–400 a. C.) y Moche (100 a. C.–700 d. C.), ambas con una importante relación con el mar.

La figura formó parte durante un siglo de la vasta colección del alemán Wilhelm Gretzer (1847-1926), quien llegó al Perú en 1872 como comerciante textil y se dedicó a adquirir numerosas piezas prehispánicas. Tras su retorno a Europa, su colección pasó al Museo Etnográfico de Berlín, fundado en 1873 y reconocido por albergar valiosos objetos procedentes de distintas regiones del mundo. En 1924, fotografías de algunas de estas piezas —incluido el conjunto al que pertenece el tablista— fueron difundidas en el libro The Art of Gold Peru, editado por el etnólogo Walter Lehmann.

Hoy, el tablista de Chepén constituye un testimonio visual excepcional del temprano dominio marítimo en la costa peruana y un puente entre la memoria histórica recogida por Garcilaso y el arte prehispánico conservado lejos de su lugar de origen.

Fuente: Juegos en el Perú. Cancha de encuentros culturales. Renzo Manyari Velazco, Ítalo Sifuentes Alemán, Wilder Buleje Agüero. Lima, 2025.