• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Editorial

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Crucial avance ambiental

Combatir la deforestación, por lo tanto, es una tarea continua que requiere políticas públicas sostenidas, financiamiento adecuado, participación comunitaria y voluntad política.

El análisis del período 2001–2024 muestra una reducción de la superficie afectada por deforestación: de 70.6 millones a 67.5 millones de hectáreas de bosques, es decir, 3.1 millones de hectáreas recuperadas o preservadas gracias a acciones concretas. Este resultado no es fruto del azar. Responde al fortalecimiento institucional, a la vigilancia temprana y al uso intensivo de tecnología –especialmente el monitoreo satelital– que ha permitido detectar alertas de deforestación e incendios forestales casi en tiempo real. Gracias a este sistema, el Estado puede activar respuestas rápidas y articuladas entre Serfor y los gobiernos regionales, reduciendo el impacto de actividades ilícitas y frenando la degradación de ecosistemas vulnerables.

La vigilancia tecnológica, sin embargo, es solo un componente de una estrategia mayor. Otro avance crucial es el impulso de la Zonificación Forestal en 16 regiones del país, una herramienta que permite ordenar el territorio según su aptitud y potencial. Este proceso, liderado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, fortalece la seguridad jurídica del patrimonio forestal y promueve un aprovechamiento sostenible, evitando la expansión indiscriminada de actividades agrícolas, infraestructura no planificada o prácticas extractivas que históricamente han presionado nuestros bosques.

La reducción de la deforestación, aunque alentadora, debe entenderse como un punto de inflexión y no como una meta cumplida. La Amazonía peruana sigue enfrentando amenazas persistentes: minería ilegal, tala indiscriminada, narcotráfico, colonización informal y construcción de carreteras sin criterios ambientales. La pérdida de bosques no solo destruye la biodiversidad: afecta la disponibilidad de agua, libera grandes cantidades de carbono y coloca al país en una posición de vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático.

Combatir la deforestación, por lo tanto, es una tarea continua que requiere políticas públicas sostenidas, financiamiento adecuado, participación comunitaria y voluntad política. El logro reportado por Serfor demuestra que es posible revertir tendencias negativas cuando existe articulación institucional, tecnología adecuada y planificación territorial. Pero también nos recuerda que cualquier retroceso podría deshacer en meses los avances obtenidos en años.

Preservar nuestros bosques no es solo una obligación ambiental: es una apuesta por el futuro del país. Protegerlos significa asegurar agua, clima estable, biodiversidad, desarrollo sostenible y bienestar para las próximas generaciones. Frenar la deforestación ha sido un paso decisivo. Evitar que vuelva a crecer es el verdadero desafío.