Gobierno del presidente José Jerí busca pasar de la defensiva a la ofensiva en todos los rincones del país.
Esa permisividad, acumulada gobierno tras gobierno, permitió que miles de migrantes ingresaran sin registro alguno. Entre ellos, también criminales que traían consigo prontuarios abiertos y que aquí encontraron un terreno fértil para reincidir.
Con el tiempo, esa fragilidad fronteriza dejó de ser un problema administrativo y se transformó en un factor silencioso que alimentó la ola criminal que hoy golpea al país. Las bandas que nunca debieron cruzar lo hicieron sin obstáculos, aprovechando un Estado que durante años miró hacia otro lado.
Para el presidente José Jerí, aquel descontrol ya no puede continuar.
En su estrategia contra la criminalidad, el fortalecimiento de las fronteras se vuelve decisivo para reducir el ingreso de delincuentes al país. Para el Jefe del Estado, llegó el momento de recuperar el control territorial y pasar de la defensiva a la ofensiva en todos los rincones de la patria.
Visita a Tacna
Justamente, el domingo 23 de noviembre pasado, el Presidente llegó a la región Tacna con un mensaje implícito: la frontera sur ya no podía seguir siendo un corredor tan vulnerable. Apenas amanecía cuando su comitiva cruzó el portón del Complejo Fronterizo Santa Rosa, el punto obligado para entrar o salir del Perú rumbo a Chile.
El complejo funciona bajo responsabilidad de la Sunat, pero allí conviven, en un mismo espacio, Migraciones, Aduanas, Senasa, Serfor y la Policía Nacional. El Mandatario quiso verlo de cerca. Caminó por los módulos, escuchó breves explicaciones de los jefes de turno y pidió conocer, paso a paso, cómo se detectan documentos fraudulentos, cómo se revisa la carga que llega desde Chile y qué ocurre cuando alguien intenta cruzar con antecedentes pendientes. No era una visita protocolar; buscaba señales que mostraran por dónde se escapa el control del Estado.
Tras esa primera inspección, el Presidente se dirigió al Hito N.° 1, donde se levanta la Comisaría Especial La Concordia. En ese punto exacto, donde una línea imaginaria separa el Perú de Chile, la Policía Nacional sostiene una vigilancia permanente que muchas veces supera sus capacidades. Allí, el Jefe del Estado escuchó a los agentes que patrullan la zona y que conocen, mejor que nadie, los pasos improvisados que utilizan grupos criminales para burlar la supervisión. Ese tramo desértico y extenso es, desde hace años, un recordatorio de lo difícil que resulta controlar una frontera sin los recursos suficientes.
Más al interior, el Mandatario visitó también el puesto de vigilancia Francisco Bolognesi, una dependencia de la Unidad de Seguridad de Fronteras de la PNP. Conversó con los efectivos que recorren a pie kilómetros de terreno y que deben responder, casi siempre, con equipamiento mínimo frente a organizaciones que operan con redes amplias y rutas perfectamente estudiadas. Fue allí donde el Presidente reafirmó su idea central: sin control territorial real, cualquier plan de seguridad queda incompleto.
En una breve declaración ante la prensa, explicó que su presencia en Tacna buscaba “anticipar problemas” y preparar una política de Estado para proteger las fronteras. Su primera medida concreta apuntaba hacia la declaratoria de emergencia en las zonas limítrofes, para que el Ejército apoye de forma inmediata a la Policía Nacional en tareas de vigilancia e interdicción. No descartó extender esa medida a otros distritos fronterizos ni realizar una visita posterior a la Amazonía, donde el control es aún más complejo.
El Presidente adelantó que se asignarán vehículos adicionales para la Policía Nacional mientras se consolida una estrategia multisectorial más amplia. Mencionó, además, la propuesta legislativa que plantea que el resguardo fronterizo pase de manera permanente a manos del Ejército, lo que evitaría recurrir cada cierto tiempo a estados de emergencia para obtener apoyo de las Fuerzas Armadas.
La posición del Mandatario fue clara. “Ninguna persona sin documentación ingresará al país”, afirmó con firmeza. Añadió que el Gobierno está decidido a expulsar a quienes actúan de manera irregular y a impedir que regresen por alguna ruta no vigilada. En su argumento, la lucha contra la delincuencia no se juega solo en las ciudades, sino también en el primer punto de ingreso: “Los estados de emergencia nos permiten disponer de recursos de manera inmediata para darle tranquilidad a la población”, sentenció.
Con esta visita, Tacna se convirtió en el escenario simbólico donde el Gobierno busca reconstruir un principio básico: que la frontera deje de ser una línea porosa y vuelva a ser una barrera efectiva contra los delitos que se incuban más allá y se expanden, con rapidez, dentro del país.
Tumbes
Seis días después de su visita a Tacna, el presidente José Jerí apareció en el extremo opuesto del país. Desde el distrito de Aguas Verdes, uno de los puntos más sensibles de la frontera con Ecuador, el Mandatario lanzó un mensaje directo: el país ya no puede darse el lujo de mantener fronteras débiles.
“Estamos viendo la situación real de nuestras fronteras, lo descuidadas que están y lo abandonadas que han estado durante mucho tiempo. Hoy tenemos que poner un alto a ello”, señaló después de recorrer la línea que divide Aguas Verdes de Huaquillas. Minutos antes había sostenido una reunión con autoridades locales, representantes de la sociedad civil y vecinos que advirtieron, casi al unísono, que la sensación de inseguridad se multiplica en este punto del mapa.
El Presidente insistió en un tema que considera central: que el Congreso priorice el debate de la reforma constitucional que plantea encargar a las Fuerzas Armadas el resguardo permanente de las fronteras en reemplazo de la Policía Nacional.
Mientras caminaba por los alrededores de la zona comercial, recordó que las fronteras han sido abandonadas de manera sistemática y que existe una alta expectativa ciudadana por revertir esta situación. Recalcó que ninguna estrategia será efectiva sin articulación entre autoridades, Fuerzas Armadas, Policía Nacional y población local. Aseguró, además, que el control de la migración irregular seguirá siendo una prioridad. “Cualquier persona que esté en territorio nacional sin tener sus papeles al día tiene que afrontar algún tipo de sanción. Tenemos que imponer respeto a nuestras normas”.
Desarrollo económico
El Jefe del Estado vinculó el tema de seguridad al desarrollo económico. Indicó que solicitará también la discusión de su proyecto de ley que elimina la restricción para la inversión extranjera dentro de los cincuenta kilómetros de la frontera.
En Aguas Verdes, donde la economía se mueve entre la informalidad y la precariedad, la propuesta generó atención. Para el Mandatario, permitir la llegada de capitales podría dinamizar zonas históricamente relegadas y abrir empleos formales en espacios donde el Estado casi nunca llega.
“Queremos que inversionistas extranjeros aporten, generen nuevas oportunidades y fortalezcan la economía regional”, afirmó.
Más policías
El mandatario anunció que incrementará el número de policías en Tumbes y que se adquirirán vehículos para reforzar el patrullaje.
Ratificó que el Ejército mantendrá un apoyo permanente en el marco del estado de emergencia vigente. Su mensaje, dirigido a un distrito acostumbrado a convivir con ingresos irregulares, buscaba dejar claro que la frontera debe recuperar autoridad.
Jerí caminó por algunas calles del distrito y conversó con comerciantes y vecinos que resumieron, entre pedidos y advertencias, lo que sienten cada día: que la frontera es una puerta abierta que ya no puede seguir así.