Economía
“Una economía devastada” y “una cloaca de dimensiones extraordinarias” fueron las frases con las que las nuevas autoridades describieron la situación que encontraron al asumir el mando, con denuncias como un daño económico de unos 1,000 millones de dólares anuales por el desvío “ilícito” del combustible que el país importa para su consumo interno.
Reservas
El Banco Central de Bolivia (BCB) advirtió sobre una pérdida “fuerte” de las reservas internacionales netas (RIN), de 6,468 millones de dólares en el 2019 a 3,277 millones al 2 de diciembre, y que el país estuvo al borde de un “proceso inflacionario” como consecuencia del gasto público y de once años continuos de déficit fiscal, que este año podría cerrar en 12.7%.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, destacó recientemente que “en menos de un mes” la administración de Paz “restableció la provisión de combustibles, estabilizó el tipo de cambio y redujo la volatilidad” creada durante la gestión de Luis Arce (2020-2025), además de lograr “que el riesgo país retroceda a niveles previos” al gobierno anterior.
La mayor fluidez en la provisión de combustibles se reflejó en la disminución de filas de vehículos en las gasolineras, mientras que la cotización del dólar paralelo oscila entre 9 y poco más de 10 bolivianos, cuando en mayo llegó a costar 20 bolivianos, frente a un precio oficial de 6.96 bolivianos, fijo desde el 2011.
Desde la semana pasada, el BCB publica a diario un valor referencial del dólar respecto al boliviano, aunque el Ejecutivo aclaró que la cotización oficial se mantiene y que se transitará hacia un tipo de cambio “flexible”, previo fortalecimiento de las RIN.
La inflación en noviembre fue de 0.40% frente al 0.75% reportado en octubre, y el indicador acumulado en once meses es de 19.69%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Déficit fiscal
El economista Fernando Romero señaló que “lo pendiente es precisamente lo prioritario”, que era al menos “dar a conocer cuál va a ser la ruta crítica en temas neurálgicos, como el gasto público elevado, la subvención de los carburantes que ya es insostenible” y el tipo de cambio fijo que “hace que la economía sea ineficiente”.
“Hasta la fecha no veo medidas, sino anuncios”, indicó Romero y mencionó que no se han traducido en normas en firme los anuncios de supresión de cuatro impuestos, o la eliminación de aranceles para importar tecnología.
Alertó que si las medidas de impacto se toman dentro de tres o seis meses, tal vez “el efecto no sea el mismo”.