Editorial
“No hay dudas de que el otorgamiento del Nobel a María Corina Machado ayudará en el frente interno a legitimar su liderazgo en la lucha por la democracia en Venezuela”.
Nobel era también un escritor que creía en la necesidad de la resolución pacífica de los conflictos, de recompensar con un premio los esfuerzos de aquellos que trabajan incansablemente para resolver las discrepancias por medios no violentos y la cooperación solidaria entre naciones democráticas con el fin de lograr un mundo pacífico.
La designación de la líder opositora venezolana María Corina Machado ha sido merecida porque lucha incansablemente por el retorno de la democracia, el fin de las torturas, el retorno de la división de poderes y la despolitización y el respeto de las instituciones autónomas como las fuerzas armadas.
Por eso, el gobierno del presidente José Jerí Oré saludó a Machado por haber obtenido el Premio Nobel de la Paz por defender la democracia, como lo demostró el 28 de julio del 2024, cuando sorprendió al mundo con el conteo de las actas electorales que daban como ganador y nuevo presidente de la República al diplomático Edmundo González Urrutia.
En su mensaje, el presidente Jerí destaca que “su ejemplo inspira los valores de libertad, diálogo y justicia que compartimos”. Machado usa la resistencia pacífica para lograr el reconocimiento de los verdaderos resultados electorales y a González Urrutia como el legítimo presidente constitucional de Venezuela.
Además, el Mandatario peruano destaca en el mensaje que Machado asume una “incansable labor en favor de la libertad y la recuperación institucional de su país”, una tarea aún pendiente.
No hay duda de que el otorgamiento del Nobel ayudará a María Corina Machado en el frente interno a legitimar su liderazgo en la lucha por la democracia en Venezuela.
Además, será una pieza clave para unificar los esfuerzos de su sociedad por cambiar la situación de su país.
Pero, sobre todo, tiene un efecto emotivo al darle una inspiración del ejemplo de liderazgo demostrado por Machado y grandes esperanzas de que el futuro puede ser diferente en un país que se caracteriza por su enorme potencial en riquezas naturales.
En el frente externo, el premio legitima la figura de Machado y su tarea, le otorga visibilidad al problema de Venezuela ante la cobertura mediática de otros conflictos en el mundo, le brinda a la nobel una tribuna para la opinión pública global y obtiene mayor apoyo diplomático ante el combate por el retorno de la democracia a su país.
El respaldo efectivo de las naciones democráticas latinoamericanas, que apoyan el diálogo y la diplomacia, es aún una tarea pendiente para la región.