• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Editorial

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Inversión binacional en el norte

La frontera ya no es la cicatriz de un pasado, sino el portal hacia un futuro en el que la inversión estratégica y la cooperación binacional definen el pulso de la región.

Lejos de ser una mera línea divisoria, el norte peruano y su vecino ecuatoriano se configuran como un espacio de cooperación, un epicentro donde la prosperidad futura se cimenta con ladrillos de inversión pública y privada.

Esta semana se realizó el Encuentro Presidencial y XVI Gabinete Binacional en Quito, el cual no fue una cumbre protocolaria, sino una declaración de intenciones.

La titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Denisse Miralles, desplegó una cartera de inversiones 2025-2026 que irradia ambición, que suma más de 730 millones de dólares.

Esta cifra es un grito de fe en el desarrollo territorial. Canalizada mediante asociaciones público-privadas (APP) y proyectos en activos (PA), esta inversión es una arteria vital que promete irrigar bienestar a más de cuatro millones de peruanos en regiones que han sentido el frío de la postergación.

El menú de proyectos es quirúrgicamente estratégico. Incluye la ansiada Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Cajamarca y los terminales portuarios de Iquitos y Saramiriza, que abren las compuertas logísticas de la Amazonía. También destaca la mejora de la carretera Empalme 1B-Huancabamba y un robusto paquete eléctrico en Piura. Estas no son obras cosméticas; son los pilares fundamentales que apuntalan la competitividad regional.

El corazón de esta estrategia late con la cadencia de la interconexión energética. La Línea de Transmisión 500 kV Subestación Piura Nueva–Frontera es el símbolo más poderoso de esta simbiosis. Garantizará seguridad eléctrica y precios competitivos para más de un millón de personas, y actúa como una póliza de seguro regional frente a los eventos climáticos. La energía fluye donde las fronteras se hacen porosas, creando un sistema más eficiente para todos.

A esta inversión física se suma la inteligencia cooperativa. La firma del memorando de entendimiento en hidrocarburos es un movimiento maestro. Al establecer un marco de trabajo conjunto en planificación y potencial hidrocarburífero, el Perú y Ecuador reconocen que la seguridad energética se logra mejor en tándem.

La transferencia tecnológica y el uso compartido de infraestructura se erigen como el lenguaje de la hermandad económica.

A pesar de los avances (con un 28% de avance financiero en proyectos), la verdadera prueba de fuego es la ejecución inmaculada. La ambición de impulsar nuevos proyectos de agua y saneamiento y la construcción de modernos centros binacionales de atención en frontera (Cebaf) son promesas que deben blindarse contra la burocracia paralizante.

El Gobierno del Perú nos invita a pensar en grande. La frontera ya no es la cicatriz de un pasado, sino el portal hacia un futuro donde la inversión estratégica y la cooperación binacional definen el pulso de la región. Dependerá de la vigilancia ciudadana que este andamiaje de la esperanza se convierta finalmente en el bienestar palpable para millones de peruanos y ecuatorianos.