• MARTES 10
  • de marzo de 2026

Opinión

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Reflexiones

Un microscopio de juguete transformó una vida


Editor
Ricardo Montero

Periodista


Me sucedió en una Navidad, hace más de dos décadas, cuando le regalamos a una de mis hijas un microscopio que compramos pensándolo como un juguete, sin comprender plenamente su potencial como herramienta científica. Ella lo utilizó en silencio para jugar a explorar el mundo. Pasaba horas observando insectos y pequeñas piedras, buscando descubrir de qué estaban compuestos.

Hoy, a sus 30 años, es aspirante a doctora en ciencias biológicas, tras haber obtenido una maestría en ciencias ambientales en China.

Durante una charla familiar, reveló que su vocación científica nació al tener en sus manos ese sencillo instrumento de plástico que le ayudaba a ampliar su visión de los pequeños seres.

Esta historia demuestra que, al promover la curiosidad de nuestros hijos, podemos influir en su futuro.

Por ello, sugiero a los padres que en esta Navidad elijan juguetes que estimulen la curiosidad científica de sus hijos. Un sencillo microscopio, un kit de experimentos o un libro sobre el mundo natural pueden ser regalos para despertar un interés por la ciencia, esencial para cultivar la próxima generación de innovadores y científicos, especialmente mujeres.

Enfatizo la necesidad de impulsar la formación de más mujeres científicas, ya que nuestro país enfrenta una alarmante escasez de participación femenina en este campo.

La situación es tan grave que el Perú ocupa el último lugar entre los países iberoamericanos en número de científicas, según el informe “El estado de la Ciencia 2025” de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Unesco.

Mientras que en Argentina, Venezuela, Paraguay y Uruguay las mujeres representan más de la mitad de las personas dedicadas a la investigación –superando el promedio regional de América Latina y el Caribe (46%)–, en el Perú esta cifra apenas alcanza el 32%, por debajo de Chile (36%) y Colombia (38%).

La escasez de mujeres en la ciencia es un problema estructural que empobrece el debate científico, limita nuestras perspectivas de innovación y afecta negativamente la capacidad del país para abordar problemas complejos desde diversas perspectivas.

Regalar un microscopio de juguete en Navidad puede parecer un gesto sencillo, pero encierra el poder de despertar una curiosidad que transforme vidas.

Por eso, inspirar vocaciones científicas desde la infancia es una tarea compartida entre familias, escuelas y sociedad.

En el Perú, necesitamos abrir más caminos para que las mujeres encuentren en la ciencia un espacio de liderazgo.

Motivemos a más jóvenes a seguir una carrera en ciencias, especialmente a nuestras hijas, para que, en un futuro, las científicas no sean una excepción sino la norma.

Cada niña puede descubrir en la ciencia no solo nuevas formas de conocimiento, sino también su propio potencial para cambiar la realidad.