Economía
Recorte
Otra de las medidas que ha anunciado y que han causado polémica es un recorte de más de 6,000 millones de dólares de gasto público en 18 meses, promesa de la que también dudan los expertos, ya que en su opinión “no cuadran los números”.
Igualmente, el ultraliberal habló en campaña de privatizaciones, bajadas y supresión de impuestos, y reducción de la deuda, que apuntan a un descenso de la recaudación impositiva que se contrapone con el mayor gasto en seguridad que ha anunciado, con más policías y militares en las calles y muros en la frontera.
“Primero habrá un shock económico porque nos va a costar, porque nos van a dejar una economía bastante debilitada”, sostuvo Kast en su último acto de campaña.
Desequilibrios
“No es claro a qué crisis se refiere el presidente electo. Hay que conocer mejor y con más detalle lo que propone hacer el nuevo gobierno, porque un shock fiscal de reducción fuerte del gasto público puede ser recesivo y detener en lugar de aumentar el crecimiento”, dice el doctor en Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Andrés Solimano.
Tampoco parecen recomendarlo las cifras económicas chilenas, que según los expertos “no presenta desequilibrios macroeconómicos serios”, ya que tiene una inflación controlada en torno al 3-4 % (cerca de la meta) y un PBI que crece al 2.5% anual, como el resto de la región en el último lustro.
Las empresas
Uno de los ejes más claros del programa de Kast es la intención de reducir la carga tributaria sobre las empresas, que en su estado actual “afecta negativamente la inversión”, dice el académico de la Universidad de Chile, Manuel Agosin.
El impuesto a los beneficios, subraya, “ha ido creciendo sin detenerse por bastante tiempo”, pasando del 10% al 27%, a lo que se suman otros gravámenes.
“En minería, una empresa extranjera termina pagando más del 50% de sus beneficios en impuestos. En Australia pagan 25%. Es evidente hacia dónde miran los inversionistas. Lo que se necesita no es un shock económico, sino un shock de optimismo”, señaló.
En materia fiscal, el economista considera “indispensable” una reducción del gasto, al señalar que el empleo público creció con fuerza, mientras el empleo privado avanzó a un ritmo mucho menor.