Editorial
“[...] el Acuerdo Fiscal por el Crecimiento Sostenible se perfila como una oportunidad impostergable para fortalecer la institucionalidad económica y avanzar hacia un desarrollo integral, equitativo y sostenible [...]”.
La estabilidad macroeconómica ha sido durante décadas uno de los principales activos del Perú. Reglas fiscales claras, prudencia en el manejo de las finanzas públicas y un marco monetario creíble han permitido enfrentar episodios de crisis con mayor resiliencia que otros países de la región. Sin embargo, preservar estas condiciones requiere consensos políticos y sociales amplios que trasciendan los ciclos de gobierno y otorguen previsibilidad a las decisiones económicas de largo plazo.
En ese sentido, el Acuerdo Fiscal se plantea como un espacio plural e inclusivo que convoca a actores clave del sistema político, económico y académico. La participación del Poder Ejecutivo, el Congreso, los gobiernos subnacionales, las entidades autónomas, el sector privado, la academia y exministros de Economía permite enriquecer el debate y construir propuestas con legitimidad técnica y política.
El objetivo central del Acuerdo –construir reglas fiscales claras, predecibles y sostenibles– resulta fundamental para garantizar un uso responsable de los recursos públicos. En un país con amplias brechas sociales y de infraestructura, gastar mejor es tan importante como gastar más. La eficiencia del gasto público, la priorización de inversiones de alto impacto y la sostenibilidad de la deuda son condiciones indispensables para que el crecimiento económico se traduzca en bienestar y oportunidades para la población, especialmente la más vulnerable.
La presentación de una hoja de ruta fiscal de corto, mediano y largo plazo, sujeta a revisión y enriquecimiento por parte de los participantes, refleja una apuesta por la transparencia y la deliberación informada. Este enfoque permite alinear expectativas, reducir la incertidumbre y fortalecer la confianza de los inversionistas, un factor clave para dinamizar el crecimiento económico.
Asimismo, la articulación del Acuerdo Fiscal con la Política Nacional de Competitividad y Productividad, en el marco del Consejo Nacional de Competitividad y Formalización, garantiza coherencia técnica y seguimiento institucional. Esta integración es crucial para asegurar que las decisiones fiscales estén alineadas con una estrategia más amplia de desarrollo productivo, formalización y modernización del Estado.
Pensar la política fiscal en clave de consenso implica reconocer que las decisiones de hoy tienen efectos duraderos. Cuidar el grado de inversión, preservar la estabilidad económica y proteger el bienestar de las futuras generaciones no es una tarea del gobierno de turno, sino una responsabilidad compartida. En ese camino, el Acuerdo Fiscal por el Crecimiento Sostenible se perfila como una oportunidad impostergable para fortalecer la institucionalidad económica y avanzar hacia un desarrollo integral, equitativo y sostenible para todos los peruanos.