Editorial
En este difícil escenario, el Gobierno impulsa la proyección internacional de las micro y pequeñas empresas (mypes) en la búsqueda de nichos donde el Perú pueda mostrar el enorme potencial de sus productos.
Por su posición estratégica en la cuenca del Pacífico, las exportaciones peruanas han mantenido un crecimiento sostenido en la última década debido a sus 22 tratados de libre comercio (TLC) que llegan al 82% del producto bruto internacional (PBI) de 170 mercados en América del Norte, Europa y Asia. Nuestro país es una de las pocas naciones latinoamericanas –junto con Chile– que tiene TLC en forma simultánea con las principales potencias mundiales, como son Estados Unidos, China y la Unión Europea.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, por medio de la directora general de Promoción, María Eugenia Chiozza, destacó su compromiso de seguir apoyando a nuestras mypes en el camino para alcanzar su modernización, la competitividad global y una mayor proyección internacional.
Con el propósito de conseguir una mayor penetración de productos peruanos en el mercado internacional, la embajadora Chiozza informó que continuarán impulsando una red de sedes diplomáticas y consulados y 13 oficinas desconcentradas para implementar iniciativas relacionadas con las mypes.
Las pequeñas empresas peruanas dedicadas a la exportación de productos constituyeron el 20.2% del PBI en el 2025, lo que generó el 86.5% del empleo privado; y el valor exportado por estas unidades productivas alcanzó los 4,217 millones de dólares, que representa el 5.6% de las exportaciones nacionales.
Una de las ventajas de las mypes es su enorme flexibilidad y adaptabilidad al mercado global cambiante. Por ejemplo, la quinua se ha puesto de moda en Europa y Estados Unidos como un superalimento y las empresas de los Andes se adaptaron para obtener las certificaciones orgánicas sin grandes inversiones.
Por eso, la embajadora Chiozza señala que “las empresas nacionales se han incorporado a las cadenas globales de valor al demostrar una admirable capacidad de innovación, adaptación y competitividad”.
Una segunda gran virtud de las mypes es su carácter inclusivo, al incorporar a la mujer. Hoy se destaca que el 44.6% de estas unidades empresariales son lideradas por mujeres empresarias.
Otro atributo es la enorme capacidad distributiva que poseen las mypes de todo el país. Al ofrecer productos de alta calidad debido a la variedad de climas y altitudes, las comunidades rurales pueden especializarse en productos únicos que generan un impacto social.
Todavía hay desafíos que superar, como el aumento de la competitividad por una mayor digitalización, más apoyo logístico y financiación con el fin de lograr una mayor diversificación de nuestras exportaciones.