• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Editorial

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Exportar más para crecer

“El reto hacia adelante es asegurar que este récord no sea un punto de llegada, sino un punto de partida para un desarrollo más equilibrado, sostenible y compartido [...]”.

El dinamismo observado entre enero y octubre de este año, con un crecimiento de 20% respecto al 2024, responde a una combinación virtuosa de factores. Por un lado, la recuperación y el fortalecimiento de sectores tradicionales como la minería y la pesca, favorecidos por mejores precios internacionales y mayores volúmenes. Por otro, el sostenido avance de sectores no tradicionales –en particular el agroexportador– que han logrado posicionar productos peruanos con alto valor agregado en mercados altamente competitivos.

El desempeño del agro es especialmente relevante. Productos como el arándano, la uva, el mango, la palta, la quinua o el cacao no solo generan divisas, sino que también articulan cadenas productivas intensivas en mano de obra, muchas de ellas ubicadas fuera de Lima. Cada punto porcentual de crecimiento en este sector tiene un efecto directo en la reducción de brechas regionales y en la inclusión económica de miles de pequeños y medianos productores.

A ello se suma la amplitud de destinos alcanzados: 170 países en diez meses. La consolidación de China como principal socio comercial, el crecimiento sostenido en la Unión Europea y la fortaleza del mercado estadounidense evidencian una inserción internacional diversificada, capaz de reducir riesgos y aprovechar oportunidades en distintos bloques económicos. Esta estrategia se ve reforzada por una política comercial activa, con acuerdos vigentes y negociaciones en curso que amplían el acceso preferencial para los productos peruanos.

Pero el verdadero valor de este avance económico radica en su proyección de largo plazo. La meta de alcanzar 86,000 millones de dólares en exportaciones en el 2026 y elevar su participación al 27% del PBI plantea un desafío claro: sostener el crecimiento sin perder competitividad, mejorar la logística, reducir costos y fortalecer capacidades productivas, especialmente entre las micro y pequeñas empresas.

Iniciativas como la Ruta Productiva Exportadora y la Ventanilla Única de Comercio Exterior muestran que el crecimiento exportador no debe medirse solo en dólares, sino también en familias beneficiadas, en ahorros generados y en eficiencia institucional. El reto hacia adelante es asegurar que este récord no sea un punto de llegada, sino un punto de partida para un desarrollo más equilibrado, sostenible y compartido. Porque exportar más es importante, pero exportar mejor lo es aún más.