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Ciudad del Vaticano
EFE
Ante 6,000 fieles, en esta misa en la que la Iglesia celebra el nacimiento de Jesús, el pontífice estadounidense dedicó su homilía a este momento en el que, afirmó, “para iluminar nuestra ceguera, el Señor quiso revelarse al hombre como hombre, su verdadera imagen, según un proyecto de amor iniciado con la creación del mundo”.
El hombre y Dios
Y citó las palabras de Benedicto XVI en las que afirmaba que “mientras la noche del error oscurezca esta verdad providencial, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros”.
“Las palabras del papa Benedicto XVI, tan actuales, nos recuerdan que en la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno significa rechazar al otro. En cambio, donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios”.
Pero Robert Prevost afirmó, además, que con el nacimiento del Niño Jesús “Dios da al mundo una nueva vida, la suya, para todos” y “no es una idea que resuelva todos los problemas, sino una historia de amor que nos involucra”.
“Él envía un niño indefenso, para que sea fuerza para levantarse; ante la violencia y la opresión, él enciende una suave luz que ilumina con la salvación a todos los hijos de este mundo”, agregó.
Y “mientras una economía distorsionada induce a tratar a los hombres como mercancía, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cada persona”.
Ante de la misa, León XIV sorprendió con un saludo a los cerca de 5,000 fieles que esperaban en la Plaza de San Pedro a pesar de la lluvia para seguir la misa del gallo a través de las pantallas colocadas en ese lugar.
Caridad y esperanza
El pontífice concluyó destacando que “la Navidad es fiesta de la fe, de la caridad y de la esperanza”.
“Es fiesta de la fe, porque Dios se hace hombre, naciendo de la Virgen. Es fiesta de la caridad, porque el don del Hijo redentor se realiza en la entrega fraterna. Es fiesta de la esperanza, porque el Niño Jesús la enciende en nosotros, haciéndonos mensajeros de paz. Con estas virtudes en el corazón, sin temer a la noche, podemos ir al encuentro del amanecer del nuevo día”, sentenció.