• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

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Tras dos años de guerra en Gaza

La Navidad regresa a Belén

Miles de jóvenes manifiestan su esperanza de un mejor mañana.

Un alto el fuego mediado por Estados Unidos entre Israel y Hamás, que comenzó en octubre, detuvo los combates a gran escala en Gaza, aunque muchos siguen afrontando una vida de penurias tras perder sus hogares y a sus seres queridos.


Durante toda la guerra, que comenzó con el ataque de Hamás contra Israel en octubre del 2023, un tono sombrío marcó las Navidades en Belén, ciudad bíblica donde nació Jesucristo.

Desfiles

Cientos de personas participaron en el desfile del grupo scout salesiano por la estrecha calle de la Estrella de Belén. “Se siente que la Navidad llegó de verdad”, se alegró Milagros Anstas, de 17 años, con su uniforme azul y amarillo. “Es un día lleno de alegría porque antes no podíamos celebrar debido a la guerra”, declaró.

Un imponente árbol de Navidad, cubierto de esferas rojas y doradas, brillaba junto a la Iglesia de la Natividad.

La basílica data del siglo IV y fue construida sobre una gruta donde los cristianos creen que Jesús nació hace más de 2,000 años.


Por su parte, el papa León XIV llamó a una tregua global de un día por Navidad. “Renuevo mi llamado a todas las personas de buena voluntad para que respeten un día de paz, al menos en la festividad del nacimiento de nuestro Salvador”, declaró el pontífice en la residencia de Castel Gandolfo, cerca de Roma.

“Este año, después de dos años de genocidio en Gaza, estamos celebrando aquí en Belén como una cuestión de paz y esperanza, diciéndole al mundo que amamos la vida y queremos paz”, dice, por su parte, el palestino Martinios Juha, estudiante de 20 años de Relaciones Internacionales.
“Llevamos dos años extrañando el espíritu navideño en Belén, donde nació Jesús”, añade a pocos metros de la simbólica Basílica de la Natividad.

A su alrededor, puestos navideños ofrecen maíz cocido y algodón de azúcar a los más pequeños. En el centro, miles de boy scouts palestinos desfilan al ritmo de la música, mientras decenas de familias los vitorean y aplauden en una plaza prácticamente vacía.

Turismo

Desde el inicio de la ofensiva bélica israelí contra Gaza son muy pocos los turistas que se han aventurado a visitar tanto Israel como Palestina.

Los habitantes de Belén, cuya economía depende casi por completo del turismo, esperan que el regreso de las celebraciones navideñas devuelva la vida a la ciudad y reactive la llegada de visitantes.

E incluso, para la mayoría de palestinos es muy difícil llegar hasta Belén: necesitan un permiso israelí para desplazarse y atravesar los apenas 9 kilómetros que separan ambas urbes.


Juha reconoce que, por primera vez en dos años, cuenta con un permiso israelí, por 40 días, durante los que podría visitar Jerusalén hasta caer la noche. Sin embargo, no está seguro de que vaya a usarlo por la situación de incertidumbre y miedo.

“Nuestra celebración aquí no es una alegría. Es un mensaje de esperanza. La guerra [en Gaza] continúa, la guerra no ha terminado. Es un mensaje de esperanza desde Belén para que el mundo nos recuerde”, reflexiona.

Hambruna

Como él, son muchos quienes, pese a las celebraciones, siguen pensando en la Franja: sumida en un virtual alto el fuego desde el 10 de octubre, pero donde las tropas israelíes siguen apostadas, atacando casi a diario y derrumbando edificios.

Si bien la hambruna que asoló la capital gazatí antes del verano –con centenares de muertes por desnutrición– se ha revertido gracias a la entrada de ayuda durante la tregua, el secretario general de la ONU, António Guterres, recordó hace cinco días que más del 75% de la población continúa en riesgo de inseguridad alimentaria “extrema”.

La colombiana Sandra, de origen palestino, es aún más gráfica: “La situación aún no está bien porque pensamos en la gente que vive en Gaza, muriéndose de frío [...] con las tiendas volando y a la intemperie”, expresa esta mujer de 68 años.


Tras el desfile de las bandas y los gaiteros, el máximo representante de la Iglesia católica en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, hizo a su vez un alegato por la vida en su discurso navideño, urgiendo a los palestinos a celebrar pese a todo.

“Es posible celebrar en Gaza, es posible celebrar en Belén. Necesitamos celebrar no solo hoy, sino todos los días del año”, añadió el prelado, que reconoció que aún quedan muchos problemas.

Santa Claus

El palestino Tamer Gacamam reconoce que sus dos hijos, de 3 y 4 años, nunca han visto una celebración navideña similar. Ayer, Santa Claus visitó el colegio de los niños con regalos y eso les hizo muy felices.


“Algún día queremos ir a visitar el Santo Sepulcro con los niños, pero es un poco difícil”, comenta, antes de añadir que los niños aún no conocen Jerusalén porque, al igual que los adultos, necesitan autorización israelí para moverse. 

En los últimos meses, los peregrinos cristianos comenzaron lentamente a regresar a la ciudad santa.

“Es un lugar muy especial”, comentó George Hanna, originaria de Beit Jala. “Necesitamos transmitir ese mensaje a todo el mundo y esta es la única manera. Además, ¿qué es la Navidad sin celebrarla?”, subrayó. 


Un órgano de la época de las Cruzadas 

Enterrado durante siglos, un órgano medieval descubierto cerca de la basílica de la Natividad en Belén vuelve a resonar en Jerusalén en estas fiestas, de la mano del musicólogo español David Catalunya.

“Es una auténtica ventana al pasado, algo único en el mundo. Por primera vez en la historia moderna, tenemos la oportunidad de escuchar un sonido medieval”, explica a la AFP este investigador que trabajó durante más de cinco años en este instrumento del siglo XI.

“No es una reconstrucción ni una hipótesis, sino el sonido original: la misma vibración que escuchaban antiguamente los cruzados en la iglesia de la Natividad”, explica Catalunya durante un encuentro con la prensa internacional.

Tras enfundarse unos guantes blancos, el experto toca una pieza litúrgica en este órgano que él considera un “milagro”.

Actualmente está conservado en el convento de San Salvador, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, pero más adelante será expuesto en un museo de la Custodia Franciscana de Tierra Santa.

Las notas son enigmáticas y su potencia, dado lo modesto que parece el instrumento, es improbable.

“Es como descubrir un dinosaurio vivo porque es algo que sabemos que existió, pero que solo conocíamos a través de fósiles, es decir, con pruebas muy limitadas. Pero no se trata de un fósil... es el objeto real, con sonido real”, comenta con entusiasmo Álvaro Torrente, otro musicólogo español –hijo, por cierto, del escritor Gonzalo Torrente Ballester– que participó en el proyecto de restauración.  (EFE/AFP)