Editorial
Prueba de la consolidación del turismo este año son los reconocimientos obtenidos recientemente en este competitivo rubro económico.
El Perú ganó cinco premios importantes en los World Travel Awards: Mejor Destino Culinario y Cultural del Mundo; Machu Picchu, la Mejor Atracción Turística del Mundo; el Mejor Destino Culinario del Mundo por su fusión de ingredientes costeños, andinos y amazónicos; Mejor Destino Cultural del Mundo y la Mejor Oficina de Turística del Mundo 2025 para Promperú.
Nuestro país ha demostrado que es uno de los pocos bendecidos con 11 pisos ecológicos, diversos microclimas y 84 de las 117 zonas de vida reconocidas en el mundo.
La biodiversidad de nuestros productos ayudó a Lima para ser considerada, en noviembre, la capital gastronómica de América Latina por la enciclopedia culinaria Taste Atlas.
El prestigio ganado por la capital como una ciudad con capacidad hotelera y facilidades turísticas llevó a su elección para la celebración de la final de la Copa Libertadores 2025 entre Flamengo y Palmeiras, que generó 75 millones de dólares por tres o cuatro noches de estadía en promedio, sin contar que un 15% de los visitantes viajó a lugares turísticos peruanos.
De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, el Perú recibiría este año 4.2 millones de turistas, que generarían divisas por 5,450 millones de dólares, y tenemos una proyección moderada de 4.4 millones para el próximo año.
Esta cifra es simbólica porque superaríamos la cantidad de visitantes que recibimos en el 2019, antes de la pandemia del covid.
Por último, en junio, tras un diálogo con diversos actores que trabajan en este sector, se aprobó la Ley General de Turismo, destinada a consolidar a la industria sin chimeneas como motor de la economía, mejorar su competitividad, preservar las riquezas naturales y culturales para convertirla en una actividad sostenible.
El carácter inclusivo de esta norma es una de sus virtudes porque orienta a las comunidades anfitrionas para que se organicen y creen sus pequeñas empresas sin perder la calidad del servicio. Además, el turismo ayuda a distribuir los ingresos a los lugares más alejados y pobres del país.
Ahora nos toca afianzar una cultura de buen trato, amabilidad con el visitante ocasional que trae divisas para el bienestar de la economía. Hasta la fecha, todas las investigaciones especializadas destacan el magnífico trato de los peruanos a los turistas y es nuestra tarea garantizarles bienestar y seguridad.