• JUEVES 7
  • de mayo de 2026

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Tránsito, semaforización y una ciudad inteligente


Editor
Gonzalo Tassano

Director de Administración Pública y Sanidad para Indra Group en el Perú


En el mundo, la inteligencia artificial, los sensores y la infraestructura inteligente ya forman parte de la gestión urbana. Lima no ha sido ajena a esta tendencia. En el 2010 se implementó la primera red de semáforos inteligentes en un cruce del centro de la ciudad, logrando una reducción del 22% en los tiempos de desplazamiento. Fue una muestra clara de cómo el uso de datos en tiempo real y sistemas predictivos puede transformar la movilidad urbana.

Hoy, gracias a algoritmos de IA e internet de las cosas, es posible anticipar el comportamiento de vehículos, peatones y buses, ajustando en tiempo real la semaforización, los desvíos o los carriles exclusivos. Estas soluciones permiten no solo optimizar el flujo urbano, sino también mejorar la fiscalización y el cumplimiento de las normas de tránsito. Sistemas como los peajes inteligentes sin detención o las plataformas digitales de gestión de flujos ya se aplican con éxito en ciudades europeas.

¿Por qué Lima no ha dado ese salto de manera sostenida? Las principales barreras no son tecnológicas, sino institucionales y culturales. Se ha debilitado el principio de autoridad, el transporte informal domina gran parte de los viajes urbanos y, tras la pandemia, se han rediseñado vías sin estudios técnicos ni visión de largo plazo. Ciclovías improvisadas, reducción de carriles sin criterios claros y paraderos mal ubicados son parte del problema.

A esto se suma un transporte público poco eficiente. En países como Chile, la velocidad de los buses en carriles exclusivos ha mejorado hasta en un 30%. Una red integrada, apoyada en tecnología que brinde información confiable y en tiempo real, permitiría reducir la espera y hacer del transporte público una opción más atractiva.

La ruta es clara: recuperar la autoridad, invertir en infraestructura basada en datos, aplicar tecnología inteligente y fortalecer la cultura vial. En ciudades donde se han implementado estas soluciones, la movilidad ha mejorado hasta en un 22%. Lima, con más de 12 millones de habitantes, no puede seguir improvisando. El futuro de su movilidad debe construirse con planificación, tecnología y visión de ciudad.