• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA
La legendaria actriz francesa partió a los 91 años

La belleza eterna de Brigitte Bardot

Abandonó el cine para abrazar la defensa de la causa animal hasta el fin de sus días.

La protagonista de Y Dios creó a la mujer y El desprecio rodó medio centenar de películas, impuso un estilo de vestir sencillo y sensual, y forjó la leyenda de Saint-Tropez, en Francia, y de Buzios, en Brasil.

“La Fundación Brigitte Bardot anuncia con inmensa tristeza el fallecimiento de su fundadora y presidenta”, indicó la institución, precisando que murió en su residencia de La Madrague, en Saint-Tropez.

Afuera de esta propiedad, en la Costa Azul, un puñado de fans depositó flores.

Francia la llora

“Lloramos la pérdida de una leyenda del siglo”, reaccionó en X el presidente francés, Emmanuel Macron.

Marine Le Pen, líder del partido de ultraderecha Agrupación Nacional (RN), con el que Brigitte Bardot no ocultaba su cercanía, rindió homenaje a una mujer “increíblemente francesa: libre, indomable, íntegra”.

En los últimos años, la actriz que encarnó la liberación de las tradiciones en la Francia de los años cincuenta provocó controversia con sus declaraciones sobre política, migración o el mundo de la caza.

Antes de que se hablara de sus posiciones políticas o sociales, BB, por sus iniciales, era simplemente un mito: la de una mujer liberada de la moral, de la forma de vestir, del amor, de los códigos sexuales.

“Brigitte Bardot, Bardot/Brigitte besó, besó/y dentro del cine/todo el mundo enloqueció” cantaba el brasileño Jorge Veiga en los años sesenta, una composición a ritmo de samba testigo de la fascinación planetaria por esta mujer.

Era una mujer que “no necesita a nadie”, como ella misma cantaba en el título compuesto por Serge Gainsbourg en 1967.

Muchos la consideraban como una Marilyn Monroe “à la française”, también rubia y de una belleza impresionante, con una tumultuosa vida privada.

Orígenes burgueses

Nada predestinaba a Brigitte a esa fama: nacida en el seno de una familia burguesa en 1934, era una apasionada de la danza y probó suerte en el modelaje.

Se casó con su primer amor, Roger Vadim, quien le confió el papel de Juliette en Y Dios creó a la mujer, con la que se inició la leyenda de sex symbol.

Tras el éxito de la película, Bardot no paró de rodar, desatando pasiones.

En 1960, en el apogeo de su gloria, dio a luz a un niño, Nicolás, su único hijo, bajo la mirada inquisitiva de la prensa.

Una experiencia traumática. Bardot dijo que le faltaba instinto maternal y dejó la crianza del niño en manos de su nuevo esposo, Jacques Charrier.

Después de Vadim y Charrier, se casó con el playboy y millonario alemán Gunter Sachs y luego con el industrial Bernard d’Ormale.

En la segunda etapa de su vida, pasó su tiempo entre su casa de La Madrague y otra residencia más discreta, La Garrigue, también en el sur, donde se dedicaba a recoger animales en peligro y gestionaba su fundación, creada en 1986.

Causa animal

Bardot tuvo su acercamiento a la causa animal durante el rodaje de la que fue su última película, L’histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise, en 1973.

En el rodaje había una cabra y para evitar que acabara como comida, Bardot la compró y la instaló en su hotel.

Rápidamente, se convirtió en defensora de animales salvajes y domésticos.

Hizo campaña contra la tauromaquia, contra la caza de elefantes, exigió que los franceses dejaran de comer carne de caballo.

“Un ángel para los animales, que luchó y acudió a los tribunales para protegerlos”, afirmó la fundadora del grupo de defensa de los derechos de los animales PETA, Ingrid Newkirk.