• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

Editorial

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Avance notable de las regiones

Si acompañamos este impulso con mejoras en conectividad, simplificación administrativa, inversión en innovación y fortalecimiento de capacidades locales, estaremos [...] exportando futuro.

El comportamiento exportador regional confirma que el crecimiento del país no está condenado a concentrarse en unos pocos polos económicos. San Martín, con un impresionante incremento de 101% en sus envíos, refleja el dinamismo de sectores como el cacao, el café y el aceite de palma, productos que ya se posicionan competitivamente en el mercado global. Lo mismo puede decirse de Junín, Amazonas, Ayacucho, Pasco, Puno y Madre de Dios, regiones que alcanzaron cifras históricas por el impulso de la agricultura y la minería, industrias que pueden coexistir, bien gestionadas, con sostenibilidad y diversificación productiva.

Pero más allá de los números, este avance representa una transformación estructural: las regiones exportan hoy no solo más, sino también mejor. Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, la descentralización del comercio exterior viene acompañada de mayor valor agregado, innovación, certificaciones y cadenas logísticas más integradas. Esto se traduce en empleo formal, dinamismo empresarial y desarrollo territorial.

El impulso exportador también muestra un mapa del país más equilibrado. En el norte, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad y Piura sostienen su avance con minería y agroindustria competitiva. En el sur, Apurímac, Puno, Arequipa y Moquegua vuelven a demostrar la fortaleza de la minería como motor económico. En el centro, Junín lidera la diversificación, mientras que la selva –históricamente rezagada– emerge con fuerza: San Martín y Amazonas han convertido sus productos emblemáticos en emblemas de orgullo nacional. Incluso sectores como la agroexportación, que creció 21% en el período mencionado, muestran que el campo peruano puede ser protagonista global.

Sin embargo, el reto está en consolidar esta tendencia en un entorno retador. La infraestructura logística insuficiente, los conflictos sociales, la volatilidad de precios internacionales y la dependencia aún fuerte de materias primas exigen políticas públicas estables, visión estratégica y continuidad.

El Perú tiene una ventaja innegable: la diversidad de su territorio es una fuente inagotable de riqueza económica. Si acompañamos este impulso con mejoras en conectividad, simplificación administrativa, inversión en innovación y fortalecimiento de capacidades locales, estaremos no solo exportando más productos, sino también exportando futuro.

El éxito regional de hoy puede ser la base del desarrollo inclusivo del mañana. Aprovecharlo con responsabilidad es una tarea que no admite demora.