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  • de marzo de 2026

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OTAN Y AUTORIDADES DE LA ISLA RESPONDEN CON MAYOR COOPERACIÓN EN DEFENSA

Groenlandia, el territorio soñado de Trump

Anexión significaría el fin de la alianza atlántica, según autoridades danesas.

Por tal motivo, la OTAN y Groenlandia anunciaron su intención de cooperar para reforzar la defensa de este vasto territorio autónomo danés, con el objetivo de disuadir a Donald Trump, decidido a tomar su control a cualquier precio alegando la amenaza china y rusa. 


Dinamarca, incluida Groenlandia, es miembro de la alianza militar transatlántica y un ataque de Estados Unidos contra otro de los integrantes de la OTAN sería “el fin de todo”, advirtió la jefa del Gobierno danés, Mette Frederikse.

En Bruselas todos se preguntan si se trata de una amenaza seria, una táctica de negociación o una jugada para impresionar. 

Apuesta

 Desde su primer mandato presidencial (2017-2021) Donald Trump considera que Groenlandia es indispensable para la seguridad de Estados Unidos. 

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que “el presidente y su equipo están discutiendo varias opciones para cumplir este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, el uso del ejército estadounidense siempre es una opción a disposición del comandante en jefe”. Jeff Landry, nombrado a finales de diciembre por Trump  como enviado especial para Groenlandia, intentó calmar los ánimos. “No creo que sea de eso de lo que está hablando”, afirmó.

Una vía militar

 Estados Unidos no tendría ninguna dificultad en invadir Groenlandia, un territorio helado de unos 57,000 habitantes, donde el ejército estadounidense ya está presente. En los pasillos de la OTAN nadie quiere imaginárselo. 

Pero, “dada la retórica persistente, no podemos estar totalmente seguros”, añadió un diplomático de la alianza bajo condición de anonimato. Las consecuencias para la OTAN serían devastadoras, ya que por primera vez un país miembro del bloque atacaría a otro. 

Respuesta

 El presidente estadounidense acentuó la preocupación al declarar el domingo que tomaría Groenlandia “de una forma u otra” y descartó la posibilidad de un arriendo afirmando “necesitamos un título”. 


Ante la posibilidad, cada vez más verosímil, de un intento de anexión por la fuerza, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, ha depositado sus esperanzas de garantizar la seguridad del territorio en la Alianza Atlántica de la que Estados Unidos es el miembro más poderoso. 

Cooperación 

Por lo tanto, el Gobierno groenlandés “se esforzará por garantizar que el desarrollo de la defensa en Groenlandia y sus alrededores se lleve a cabo en estrecha colaboración con la OTAN mediante el diálogo con nuestros aliados, incluido Estados Unidos, y en colaboración con Dinamarca”, añadió. 

Esta afirmación parece formar parte de un esfuerzo conjunto con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para convencer a Trump de que Groenlandia está segura frente a Rusia y China. 

Para el presidente estadounidense, el interés de estos dos países justifica su deseo de control. 

Opciones 

Los Estados miembros de la OTAN debatieron el tema la semana pasada en Bruselas y se plantearon varias opciones, como aumentar el número de buques en el Ártico, pero no se tomaron decisiones concretas. 

Sin embargo, es incierto si este esfuerzo prometido convencerá al presidente estadounidense, quien reconoció la semana pasada que probablemente tendría que elegir entre preservar la integridad de la OTAN y tomar el control de Groenlandia.

 Una anexión significaría el fin de la Alianza Atlántica, advirtió Frederiksen a principios de enero. Durante el último año, Dinamarca ha aumentado significativamente sus inversiones en Groenlandia para apaciguar a Washington. 

En el 2025, Copenhague destinó 1,200 millones de euros a la seguridad en la región, recordó Frederiksen. Esta vasta isla ártica, con una población de 57,000 habitantes, posee importantes recursos minerales, la mayoría de los cuales permanecen sin explotar, y se considera un lugar estratégico. 

Estados Unidos ya mantiene una base militar allí, operó unas diez más durante la Guerra Fría, y según Rutte, “los daneses no tendrían ningún problema” si Estados Unidos estableciera “una presencia mayor que la actual”. 

Desde 1951, un acuerdo de defensa, actualizado en el 2004, ha otorgado a las fuerzas armadas estadounidenses prácticamente plena libertad en territorio groenlandés, con la única condición de que informen previamente a las autoridades. 

Diplomacia 

Dinamarca también intentará usar la carta diplomática con una reunión prevista para esta semana, posiblemente en Washington, entre funcionarios daneses, groenlandeses y el secretario de Estado estadounidense.

 El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, publicó una foto de una reunión de trabajo preparatoria con su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt. 


La diplomacia danesa busca presentar un frente unido con los líderes groenlandeses, luego de que la prensa informó la semana pasada sobre una tensa videoconferencia entre parlamentarios daneses y groenlandeses sobre cómo negociar con Estados Unidos. 

Ante las reiteradas amenazas de Trump, el primer ministro groenlandés reconoció en su mensaje del lunes entender que exista “preocupación” entre la población y reiteró que el gobierno no aceptaría “bajo ninguna circunstancia” caer en manos estadounidenses. 

Esta posición es ampliamente compartida por los residentes de la capital, Nuuk. “¿Estadounidenses? ¡No! Fuimos una colonia durante tantos años. No estamos preparados para volver a ser una colonia, para ser colonizados”, declaró Julius Nielsen, pescador y cazador de 48 años. (AFP)