• LUNES 23
  • de marzo de 2026

Central

FOTOGRAFIA
Conjunto monumental de San Francisco

Bajo nuestras pisadas

Georradar revela los tesoros ubicados debajo de emblemática plaza, que incluyen hasta piezas coloniales y previas a la fundación de Lima en tiempos prehispánicos.


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

ecarlin@editoraperu.com.pe


Trabajos encargados por la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles de Perú han permitido conocer lo que se encontraría bajo las piedras de esa plaza.

Luis Avial, especialista español en el uso de georradar, fue designado para esta labor. Lo encontrado no estaba dentro de las expectativas.

Limeños de antes

“Mi trabajo es como el de un radiólogo. El radiólogo distingue las formas y el doctor, lo que significan”, relata al Diario Oficial El Peruano.

Por ello puntualiza que la información que puede proporcionar es sobre los datos que brinda la tecnología de georradar.

Una primera etapa es asesorarse por arqueólogos e historiadores, a fin de saber qué tipo de objetos y estructuras podrían hallar.

Luego, al usar sus georradares van explorando capa por capa, bajando en profundidad, para ir documentando lo que se halla.

Por ejemplo, frente al santuario de Nuestra Señora de la Soledad se ha percibido lo que serían restos de paredes. Avial menciona que tienen bastante similitud a las del santuario.

“Esto podría significar muchas cosas: una iglesia melliza o una estructura que tuvo otro uso. Eso lo determinarán los arqueólogos”, refiere el especialista.

Manifiesta que se han identificado varios puntos con vestigios arquitectónicos que pueden ser de interés para excavar o documentar.

“Puede haber criptas o, como acá les dicen, catacumbas”, indicó.

A ese respecto, reitera que eso lo determinarán los profesionales que conocen del cuidado del patrimonio cultural.

Cuenta como anécdota que por su trabajo con el georradar detectó una fuente pequeña cerca de Las Cibeles, en Madrid.

“Debido a ello se paralizó un proyecto de parking en esa zona tan transitada”, explica.

Calcula que desde el actual piso hasta una profundidad de 1.80 o 1.60 metros se encuentran desde lo más moderno hasta el siglo XVI, época de la fundación española de Lima.

En ese nivel han descubierto que personas usaban el área como parte de su tránsito. Eso se percibe por lo compacta que se pone la tierra debido al paso de muchos caminantes durante bastante tiempo.

El especialista confiesa que esa etapa prehispánica es la que más le ha llamado la atención, ya que mayor interés le brindaban al periodo virreinal.

No obstante, la curiosidad por esta fase previa a la llegada de la cultura occidental genera preguntas sobre qué tipo de objetos y restos se podrán encontrar en ese sitio.

Menciona que es probable hallar cerámicas o vestigios de ellas. Asimismo, adelanta al Diario Oficial El Peruano que se han percibido lugares en los que habrían existido fogones o encendido fogatas regularmente.

Historia

El Complejo Monumental de San Francisco de Lima tiene como eje principal la Basílica y Convento de San Francisco, edificados durante el siglo XVII, en pleno periodo virreinal. La construcción se inició tras el terremoto de 1655 y fue concluida en 1673, siguiendo los lineamientos del barroco limeño.

El conjunto destaca por su fachada de piedra, su cúpula, los claustros decorados con azulejos sevillanos del siglo XVII y su biblioteca histórica, que conserva miles de volúmenes antiguos de los siglos XVI al XVIII.

Debajo del convento se encuentran las catacumbas, una de las edificaciones más conocidas del complejo, utilizadas como cementerio durante la época colonial hasta inicios del siglo XIX.

Estas galerías subterráneas, construidas también en el siglo XVII, cumplen una función estructural antisísmica además de funeraria y reflejan las prácticas religiosas y sociales del Lima virreinal, cuando los entierros se realizaban en espacios eclesiásticos.

El complejo incluye además otras edificaciones religiosas de gran relevancia, como la Capilla de la Soledad, cuya configuración actual corresponde principalmente al siglo XVII, y la Capilla del Milagro, asociada a la devoción franciscana y reformada en el siglo XVIII.

En conjunto, estas construcciones conforman un espacio que evidencia la evolución arquitectónica y religiosa de Lima durante la colonia, motivo por el cual el complejo fue inscrito como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1988.

Durante el Virreinato del Perú, la zona del Complejo Monumental de San Francisco de Lima fue un núcleo religioso, social y cultural de gran importancia para la ciudad.

Ubicado en el entorno del centro histórico, el convento franciscano funcionó como espacio de evangelización, formación intelectual y asistencia espiritual, articulando la vida cotidiana de Lima virreinal.

Desde allí se promovieron prácticas religiosas, actividades educativas y obras de caridad que influyeron en amplios sectores de la población, consolidando al complejo como uno de los principales referentes del poder eclesiástico y del orden urbano en la capital del virreinato.

Situado en el corazón del centro histórico, el convento franciscano se desarrolló muy cerca de los principales espacios de poder colonial, como el Palacio de Gobierno, la Catedral de Lima y la sede del Cabildo –hoy Municipalidad Metropolitana–, lo que reforzó su papel estratégico en la vida urbana.

Encuentros con georadar

El georradar ha sido clave en importantes descubrimientos arqueológicos al permitir la exploración del subsuelo sin excavación.

Entre los casos más conocidos está la localización de estructuras ocultas en ciudades romanas como Pompeya, donde el GPR ayudó a identificar viviendas, calles y espacios públicos aún enterrados, ampliando el conocimiento del trazado urbano sin alterar el sitio.

También se ha utilizado en Stonehenge, en el Reino Unido, para detectar fosos, hoyos rituales y monumentos asociados al conjunto megalítico, revelando que el paisaje ceremonial era mucho más complejo de lo que se pensaba.

Otro aporte relevante del georradar se ha dado en la búsqueda de enterramientos históricos, como tumbas medievales, necrópolis prehispánicas y sepulturas en conventos e iglesias europeas y latinoamericanas.

Dato

500 metros cuadrados tienen restos arqueológicos.