• LUNES 23
  • de marzo de 2026

Derecho

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AGENDA CORPORATIVA

El talento joven como ventaja estratégica


Editor
Mercedes Bernard

Gerente de Cultura Corporativa de Protecta Security


En el Perú, más de 30,000 jóvenes realizan prácticas en empresas formales, según Sunafil. En sectores intensivos en conocimiento –banca, microfinanzas, fintech, pensiones y seguros–, este grupo representa mucho más que apoyo temporal: es la nueva generación que aprende cómo se construye una organización sostenible que sostendrá la transformación del sistema financiero.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), durante el tercer trimestre del 2025 el 61.4% de la población de 18 años a más cuenta con al menos un producto financiero, como una cuenta de ahorro, cuenta sueldo, cuenta a plazo fijo o cuenta corriente. Este resultado representa un incremento de 2.9 puntos porcentuales frente al mismo trimestre del 2024, variación que es altamente significativa desde el punto de vista estadístico.

La expansión de la inclusión financiera exige nuevas capacidades: analítica de datos, cumplimiento normativo, diseño centrado en el cliente, gestión de riesgos digitales y experiencia de usuario.

En este contexto, los practicantes no son observadores. Son protagonistas potenciales. Llegan con pensamiento digital, adaptabilidad y una relación natural con la tecnología.

Pero para que ese potencial se convierta en valor, la experiencia formativa debe estar diseñada estratégicamente.

El desafío ya no es “tener practicantes”, sino estructurar programas con propósito: objetivos claros, mentoría activa, retroalimentación frecuente, desarrollo de competencias y exposición real al negocio. Cuando un joven comprende el impacto de su trabajo, la organización no solo gana apoyo operativo; gana compromiso, innovación y reputación.

Las nuevas generaciones buscan liderazgo con sentido. No esperan supervisión constante, sino acompañamiento y claridad sobre el “por qué” de cada decisión. Valoran el aprendizaje continuo, la coherencia y la posibilidad de crecer en entornos donde el profesionalismo, los valores y el respeto sean parte de la cultura.

Invertir en programas de prácticas bien estructurados es una decisión de negocio. Cada experiencia formativa sólida fortalece la marca empleadora, reduce costos futuros de rotación y crea embajadores del propósito organizacional. La pregunta estratégica es: ¿estamos formando hoy a los líderes que sostendrán la competitividad del sistema financiero mañana?