Política
En un pronunciamiento sostuvo que es fundamental dejar en claro que no se deben asumir riesgos que comprometan la integridad de docentes y estudiantes, especialmente en contextos marcados por lluvias intensas y desastres naturales que afectan a diversas regiones del país.
“La seguridad y bienestar de la comunidad educativa no pueden subordinarse a calendarios rígidos ni a decisiones administrativas alejadas de la realidad de los territorios. Solo se deben suspender las clases o recurrir a la virtualidad en casos estrictamente necesarios”, indicó.
En ese sentido, manifestó que la diversidad de nuestro país en geografía, clima y condiciones sociales, sugiere un calendario escolar flexible y contextualizado, permitiendo que las regiones organicen el año lectivo según sus propias características; por tanto, las disposiciones administrativas deben adecuarse a la realidad y no al revés, respetando la autonomía de las instituciones educativas.
“Un buen año escolar también exige garantizar condiciones básicas: distribución oportuna de materiales educativos, contratación adecuada y oportuna de docentes e infraestructura en buen estado y con mantenimiento adecuado”.
El CNE señala que la enseñanza en la educación básica representa la presencia más cercana del Estado para el desarrollo de una ciudadanía plena con inclusión en y para la diversidad, el bienestar socioemocional y la apuesta por la innovación constante desde su rol fundamental como igualador de oportunidades y facilitador del aprendizaje.
Llamado
En ese contexto, el Consejo Nacional de Educación hizo un cordial llamado a las autoridades educativas del país a actuar con responsabilidad y coordinación.
“El inicio del año escolar no es solo una fecha, sino también una decisión que refleja cuánto valoramos a nuestros niños y adolescentes”, precisa el CNE en su pronunciamiento.
La educación –explica el CNE– exige coherencia y compromiso, porque cuidarla es cuidar el futuro del Perú.