• LUNES 9
  • de marzo de 2026

Política

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Hary Yzarra. Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables

Objetivo del Mimp: Crear un CEM en los Consulados del Perú


 
Editor
Karina Garay Rojas

Periodista

kgaray@editoraperu.com.pe

 

–Ha ingresado a un sector complejo. ¿Cómo lo encontró? 

–Somos una cartera que ofrece diferentes servicios a favor de la población vulnerable, sin embargo, muchos desconocen estos servicios. Se han planteado políticas públicas, pero se han quedado en el calentamiento, no se ejecutaron. Creo que la voluntad siempre tiene que ir acompañada de la capacidad de ejecutar políticas públicas.

–El Mimp trabaja con mujeres, niños, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad, muchos grupos que atender.

–Cuando vivía en el extranjero trabajaba en una ONG, era asistente de la directora, y como ONG siempre había una limitación para ayudar. Lo que me encanta del ministerio es que mi capacidad de ejecución y de materializar un real servicio de ayuda es posible. Para mí es un honor. Trabajo con un equipo A 1. Considero que para trabajar en esta cartera es obligatorio tener un real espíritu de servicio, saber que servimos a nuestro país, que el Estado no es un botín, porque finalmente todos somos aves de paso.

–Usted tendrá una gestión corta, apenas de 4 meses. ¿Dónde colocará su energía y esfuerzo?

–Nuestro objetivo es marcar la diferencia en la ejecución de la ayuda. Soy muy soñadora. Creo que los sueños se cumplen cuando hay mucha voluntad y capacidad de ejecución. No solamente vamos a reforzar o continuar con las políticas que se han venido trabajando, sino también a proponer y ejecutar diversas propuestas.

–¿Como cuáles?

–Por ejemplo, enfocarnos en las víctimas de violencia, para que tengan una capacitación de lo que significa violencia de género, porque hablamos de empoderamiento de la mujer o romper el ciclo de violencia, pero no nos damos cuenta de que el verdadero empoderamiento está en nuestra mente y pensamientos. Todo ese proceso de empoderamiento implica etapas: sanidad, defensa legal, en ciertos casos penal, educarse, sanarse en salud y todos esos servicios se los ofrece el ministerio.

–¿Cómo será esa capacitación?

–Estamos utilizando todas nuestras plataformas. Hay una propuesta con las Fuerzas Armadas, que está en camino de materializarse, para que puedan llevar el curso sobre violencia de género, que les daría puntos para su ascenso.

Yo regresé a mi país con la idea de crear un Centro de Emergencia Mujer (CEM) en cada consulado del Perú, Europa, Estados Unidos y Sudamérica, sobre todo en países donde hay mayor población peruana. En Sudamérica son Chile y Argentina, en Estados Unidos, es Filadelfia, en Europa están en Madrid y Milán.

Mis principales propuestas son concientizar, llevar ayuda, ejecutar ayuda y articular. Nuestro deseo como cartera es dejar un legado.

–Ha trabajado largo tiempo en Italia. ¿Piensa repetir algunas iniciativas de ese país?

–Los sistemas contra la violencia de género en Europa tienen políticas robustas y son un ejemplo para nosotros. Veremos qué se puede replicar. Por ejemplo, los CEM en consulados y romper las brechas sociales.

–¿Cuál es la mayor barrera para reducir la violencia?

–Nuestra cultura, porque refleja rezagos culturales y educativos. Hemos normalizado situaciones que nunca se han debido normalizar. Como cultura, justificamos lo injustificable. La violencia está muy interiorizada. Sin embargo, somos una raza muy resiliente. Estamos dispuestos siempre a mejorar. Somos la estrella económica en la región, pese a la informalidad económica. Hay que mirar las cosas positivas.

–A muy poco de los comicios, ¿cuál es su balance de la participación de las mujeres?

–Yo creo que la cuota de género en las políticas públicas es muy importante. Creo que el próximo gobierno debe tener un enfoque en las mujeres que necesitan ser escuchadas. Es necesaria la participación de una mujer en cualquier institución, porque tiene una mirada distinta a favor de la población.

–En el Día de la Mujer, ¿cuál sería su reflexión sin olvidar a los hombres?

–La violencia de género no solamente abarca a mujeres, porque también hay hombres que sufren violencia. ¿Qué les diría a las mujeres, niñas, niños y adolescentes y poblaciones vulnerables? Que tenemos un valor incalculable. No importa la etapa en la que estemos, no importa la familia, el origen, las experiencias pasadas de dolor. Creo que siempre hay una solución y está en nosotros creer que se pueden superar barreras, superar el dolor, que es importante soñar en grande, pero sobre todo actuar.

Experiencia personal

“Mis abuelos, por parte de mi mamá, son pastores y por parte de papá son luchadores sociales. Mi abuelo era ayacuchano, mi abuela era de Apurímac, mi bisabuelo de Huancavelica y por parte de mamá somos piuranos. Siempre hemos estado cerca de poblaciones vulnerables. Pero mi experiencia en Italia con violencia de género es algo muy personal. Yo pasé por un proceso de violencia y fue lo que me impulsó a capacitarme, a educarme, a concientizarme porque yo sabía que emocionalmente estaba muy ligada a mi agresor y lo digo sin tener vergüenza. En ese momento dije: tengo que estudiar, tengo que aprender, memorizar para saber y ser consciente dónde no hay retorno. Es muy diferente escuchar y ayudar, que ayudar y entender, identificarme con el dolor, porque sé que se siente estar sola en un país lejano, sin familia, sin hablar el idioma, lo sé perfectamente.

Eso me motivó a trabajar directamente como activista antiviolencia, porque a diferencia de otras víctimas, yo he tenido la bendición de tener una familia que me hizo el camino más fácil, no he tenido que trabajar de niña, he estudiado lo que me gustó. Entonces, desde mi experiencia de dolor, mi deseo siempre ha sido hacerle el camino más fácil a las que han pasado por esa experiencia de violencia. Siempre digo ya no somos más víctimas, somos victoriosas, porque vamos a mirar atrás, a pesar del dolor veremos que sembramos con dolor, decidimos salir, pero la cosecha, después del proceso, va a ser grande, con gozo. Esa es mi experiencia.