Editorial
En dicho evento, el Perú tuvo la oportunidad de presentar ante el mundo su potencial geológico y, sobre todo, las oportunidades de inversión que ofrece en minerales críticos y estratégicos. Durante el denominado Peru Day, que congregó en Canadá a los principales inversionistas mineros, el ministro de Energía y Minas expuso las ventajas competitivas del país y brindó detalles sobre las reservas peruanas en minerales claves para la economía del futuro, como el cobre, níquel, manganeso, indio, cobalto y litio.
El mensaje central fue claro: el Perú es un actor relevante en el escenario global que avanza hacia la transición energética. El país produce 8 de los 17 metales considerados esenciales para el desarrollo de tecnologías vinculadas a la generación de energía, desde sistemas fotovoltaicos y eólicos hasta baterías de almacenamiento y otras soluciones asociadas a la descarbonización de la economía mundial. Esta condición posiciona al Perú como un proveedor estratégico en la cadena de suministro que sostendrá las transformaciones energéticas y tecnológicas de las próximas décadas.
En ese sentido, es particularmente significativo que la realización del PDAC coincidiera con la publicación de cifras que evidencian un renovado dinamismo en la actividad minera en el país. Entre enero y diciembre del 2025, la inversión minera acumulada superó los 6,228 millones de dólares, con un crecimiento de 24.3% respecto al mismo periodo del 2024, alcanzando el nivel más alto de la última década. Este resultado no fue casual: reflejó expectativas favorables y una percepción positiva sobre la viabilidad de los proyectos en el país.
Pero el potencial geológico no fue el único elemento destacado. En el foro también se subrayó que el Perú ofrece un marco legal y tributario atractivo para el desarrollo de proyectos mineros, así como una trayectoria institucional que ha permitido consolidar a la minería como uno de los principales motores del crecimiento económico nacional.
La presencia peruana en el certamen mundial fue una señal de posicionamiento estratégico. En un mundo donde la seguridad de suministro de minerales críticos se ha convertido en prioridad para gobiernos e inversionistas, el país tuvo la posibilidad de reafirmar su papel como destino confiable para la inversión y como socio clave en la transición energética global. El desafío, hacia adelante, será traducir ese interés en proyectos concretos que impulsen desarrollo y competitividad para el Perú.