Editorial
“Seguir trabajando por un país con igualdad de oportunidades y libre de violencia para las mujeres es una responsabilidad compartida y una condición indispensable para construir una sociedad más democrática y justa.”
El mundo entero ha recordado que los derechos conquistados por las mujeres no surgieron de manera espontánea, sino que son fruto de décadas de esfuerzo colectivo y valentía frente a profundas desigualdades.
Los antecedentes de esta fecha se remontan a las movilizaciones protagonizadas por trabajadoras en Europa y Estados Unidos a mediados del siglo XIX y comienzos del XX. En aquel contexto, miles de mujeres comenzaron a organizarse para exigir mejores condiciones laborales, jornadas más justas y una mayor participación en la vida pública. Aquellas demandas, surgidas en medio de profundas brechas sociales y económicas, marcaron el inicio de un proceso histórico que con el tiempo impulsó transformaciones decisivas en distintos ámbitos de la vida política, social y cultural.
En Perú, los avances en materia de igualdad han sido importantes en las últimas décadas, con mayores espacios de participación para las mujeres y un creciente reconocimiento de sus derechos. Sin embargo, las brechas aún existentes recuerdan que la tarea está lejos de concluir.
En ese contexto, la conmemoración de esta fecha también ha sido una ocasión para visibilizar el aporte de las mujeres en el desarrollo del país y reafirmar el compromiso con una sociedad más justa e inclusiva.
Diversas actividades impulsadas por el Estado y organizaciones sociales se llevaron a cabo con ese propósito. El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables organizó espacios de reconocimiento y promoción del emprendimiento femenino, como la Expo Feria Thaskiy Mujer Emprendedora, donde cerca de un centenar de mujeres de distintas regiones presentaron productos artesanales y textiles que fortalecen su autonomía económica y difunden la riqueza cultural del país.
Asimismo, se rindió homenaje a las facilitadoras del Programa Nacional Warmi Ñan, por su labor voluntaria en la promoción de una vida libre de violencia, y se efectuaron reconocimientos a mujeres adultas mayores del Programa Nacional Gratitud en Lima.
La agenda concluyó con la XXIII Condecoración Orden al Mérito de la Mujer 2026, encabezada por el presidente José María Balcázar, donde se reconoció a 15 peruanas por su destacada labor en la defensa de los derechos y la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Esta conmemoración recuerda que el progreso hacia la igualdad es fruto del esfuerzo colectivo. Perú ha registrado avances importantes, pero aún persisten brechas que cerrar y retos que afrontar. Seguir trabajando por un país con igualdad de oportunidades y libre de violencia para las mujeres es una responsabilidad compartida y una condición indispensable para construir una sociedad más democrática y justa.