Editorial
“[...] cuando los desafíos afectan al conjunto del país la respuesta debe construirse con responsabilidad y compromiso”.
Desde el primer momento se dispuso priorizar las labores de reparación para reducir el plazo estimado inicialmente en 14 días. Paralelamente, se estableció un esquema de distribución preferente del gas disponible que coloca en primer orden a los más de 2 millones 100,000 hogares conectados al sistema y a los activos críticos del país.
A estas primeras medidas se suman ahora disposiciones extraordinarias de carácter económico y financiero aprobadas mediante un decreto de urgencia el último domingo. La norma establece, de manera excepcional y por única vez, la entrega de un vale adicional del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE) por 10 soles, que se aplicará en la siguiente facturación a los usuarios activos del programa de compensación social para el acceso al GLP. Este apoyo permitirá facilitar la adquisición del balón de gas de 10 kilos y aliviar la presión sobre el gasto de los hogares de menores recursos.
Asimismo, el decreto contempla medidas destinadas a mitigar el impacto en el sector transporte que utiliza gas natural vehicular. Entre ellas destaca la suspensión, por 60 días, del factor de recaudo para el financiamiento del Programa Ahorro GNV del FISE y de cualquier comisión asociada. Adicionalmente, se dispone un apoyo extraordinario de 120 soles dirigido a los taxistas que operan con gas natural vehicular y cuentan con autorización de la Autoridad de Transporte Urbano en Lima, Callao e Ica.
Estas decisiones responden a un criterio esencial de política pública: ante una alteración en el suministro energético, corresponde al Estado actuar para evitar que los efectos de la situación recaigan de manera desproporcionada sobre los sectores de menores ingresos ni sobre quienes sostienen el transporte cotidiano de millones de ciudadanos.
Es razonable esperar que los trabajos de reparación vinculados con el sistema de Camisea avancen con rapidez y permitan restablecer el suministro antes del plazo previsto. Entre tanto, el llamado del Gobierno a la ciudadanía para adoptar un consumo responsable de energía y moderar los desplazamientos adquiere un sentido cívico que merece la atención de todos.
Las crisis, incluso las de carácter técnico, demandan respuestas colectivas. El manejo de la energía durante estos días contribuirá a administrar mejor el sistema mientras se normaliza el flujo del gas y recuerda una convicción que debe guiar la acción pública, que cuando los desafíos afectan al conjunto del país la respuesta debe construirse con responsabilidad y compromiso.