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El anuncio supone un parteaguas en la escalada de tensiones entre ambos países a raíz del inicio del bloqueo petrolero de EE. UU. a Cuba, una medida que ha llevado al borde del colapso a la isla, que se encontraba ya en una grave crisis económica, energética y social.
“Funcionarios cubanos sostuvieron recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de los Estados Unidos para buscar por la vía del diálogo la posible solución a las diferencias bilaterales que existen”, afirmó el presidente poco después de que avanzara la noticia en un comunicado del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal).
Voluntad
El objetivo, agregó, es “determinar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan solución”, ver “cuáles serían las vías para solucionar esos problemas” y, en último lugar, “determinar si hay voluntad para concretar por ambas partes acciones en beneficio de nuestros pueblos”.
Indicó que estas conversaciones implican un “esfuerzo fundamental para poder avanzar en soluciones”, así como la “construcción de espacios de entendimiento” y “áreas de cooperación” que permitan a ambos países “avanzar en el entendimiento y alejarnos de la confrontación”.
“Esto es un proceso muy sensible que se aborda con la discreción que lleva en cada momento, también con sensibilidad, con responsabilidad y con mucha seriedad”, subrayó.
Díaz-Canel no detalló qué temas puede contener la agenda de este diálogo ni los posibles puntos de fricción que, en cualquier negociación, implicarían compromisos y cesiones por ambas partes.
Decisión colegiada
El presidente aseguró que la decisión de iniciar esos contactos con EE. UU. se tomó “de forma colegiada” entre el expresidente Raúl Castro que es el gran referente político del país pese a no ocupar cargos formales, él mismo y miembros del Gobierno, el Estado y el Partido Comunista de Cuba.
De forma significativa, en el anuncio estuvo presente Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro sin cargos institucionales relevantes, pero que varios medios han señalado en las últimas semanas como el líder de la parte cubana en los primeros contactos con EE. UU.
Rodríguez, responsable de la seguridad personal de su abuelo y aparentemente muy cercano al expresidente, no ha participado en actos políticos de este tipo y su papel se limitaba a acompañar al expresidente, en un discreto segundo plano, en su escasa actividad pública.