• DOMINGO 15
  • de marzo de 2026

Editorial

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Garantías para el voto

En un momento en que las instituciones enfrentan el desafío de recuperar credibilidad y legitimidad, garantizar elecciones transparentes y supervisadas es una condición indispensable para consolidar la estabilidad política.

En un escenario de tal complejidad, que demanda un importante despliegue logístico, técnico y humano, resulta particularmente oportuna la decisión de asegurar la presencia de misiones de observación internacional que acompañen el proceso y otorguen mayores garantías de confianza a la ciudadanía y a los actores políticos sobre la limpieza y legitimidad de los comicios.

En esa línea, constituye un paso positivo que el Gobierno haya ratificado esta semana dos acuerdos que permitirán la participación formal de misiones de observación de reconocida trayectoria. Ambos instrumentos, oficializados mediante decretos supremos, establecen el marco que regirá la labor de los observadores.

El primero fija los privilegios e inmunidades de la misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), mientras que el segundo confirma la presencia de la delegación de la Unión Europea. Estas misiones, entre otras, tendrán la responsabilidad de seguir de cerca el desarrollo del proceso electoral y formular informes sobre cualquier eventual irregularidad.

La ratificación de los acuerdos constituye una señal clara del compromiso del Estado peruano con la transparencia y la legitimidad del proceso democrático. Asimismo, reafirma la vocación multilateral del Perú y su disposición a someter sus procesos institucionales al escrutinio de organismos internacionales.

En adelante, corresponde garantizar que estas misiones cuenten con todas las condiciones necesarias para realizar su labor con rigor e independencia. Brindar acceso oportuno a la información, permitir su adecuado despliegue territorial y asegurar el respaldo logístico requerido contribuirá a que su evaluación sea objetiva e imparcial, en consonancia con los principios internacionales.

Pero el verdadero valor de la observación internacional radica en algo más profundo: en su capacidad de contribuir a fortalecer la confianza pública en el sistema democrático. En un momento en que las instituciones enfrentan el desafío de recuperar credibilidad y legitimidad, garantizar elecciones transparentes y supervisadas es una condición indispensable para consolidar la estabilidad política.

Solo así el Perú podrá abrir un nuevo ciclo de confianza, reafirmando que el poder nace del voto libre y soberano de los ciudadanos, y que la institucionalidad republicana es el marco indispensable para fortalecer la gobernabilidad y construir consensos duraderos en beneficio del país.