• MARTES 17
  • de marzo de 2026

Editorial

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Gas y futuro energético

“La seguridad energética es un asunto que trasciende coyunturas políticas y demanda decisiones consensuadas entre el Gobierno, las fuerzas políticas, el sector privado y las autoridades regionales”.

Como corresponde, el proceso de recuperación siguió un orden que priorizó las necesidades más urgentes. En primer lugar, se dispuso el restablecimiento progresivo del suministro de gas natural para unidades livianas como taxis, cústeres y mototaxis, extendiéndose luego a otros vehículos. Finalmente, se procedió a la habilitación del suministro para el sector industrial, paso clave para asegurar la continuidad de las actividades económicas.

El restablecimiento del servicio evidencia la capacidad de reacción del Ejecutivo frente a una situación que exigía decisiones oportunas y una comunicación permanente con los actores del sector energético. Este episodio demuestra que ante contingencias complejas la articulación entre el Estado y la industria resulta fundamental para reducir impactos y restablecer con rapidez los servicios.

Sin embargo, toda crisis deja también enseñanzas que deben ser asumidas con responsabilidad. Más allá de la solución inmediata, corresponde analizar con serenidad y rigor técnico qué medidas deben adoptarse para evitar que una situación similar vuelva a afectar a los ciudadanos. En esa línea, la presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, ha señalado que el siguiente paso es evaluar las alternativas que permitan fortalecer la seguridad energética del país y avanzar hacia una infraestructura cada vez más resiliente y confiable.

El gobierno de transición tiene ahora la responsabilidad de dejar encaminadas, de aquí a julio, soluciones que respondan tanto a la urgencia como a la planificación de largo plazo. Entre las propuestas planteadas por el Ministerio de Energía y Minas figura la construcción de una planta regasificadora que contribuya a reforzar la seguridad energética nacional y a disponer de reservas adicionales para afrontar eventuales emergencias. En ese sentido, la cartera ha planteado convocar, en los próximos cinco meses, el concurso correspondiente para impulsar esta infraestructura estratégica.

El desafío que se abre requiere diálogo, visión de Estado y acuerdos amplios. La seguridad energética es un asunto que trasciende coyunturas políticas y demanda decisiones consensuadas entre el Gobierno, las fuerzas políticas, el sector privado y las autoridades regionales. Solo a partir de ese esfuerzo conjunto será posible adoptar la mejor alternativa, no solo para responder a futuras contingencias, sino, sobre todo, para garantizar al país un sistema energético seguro, confiable y sostenible en las próximas décadas.