• MARTES 17
  • de marzo de 2026

Gerencia y Liderazgo

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Desafíos estratégicos del capital humano

Costo de postergar la gestión del talento

Ignorar indicadores de desempeño y rotación genera ineficiencias que afectan la rentabilidad.

Incluso, lo que ocurre es que ese “lo vemos después” termina convirtiéndose en un “nunca lo vimos”.

En opinión del director de Talent Solutions de Adecco Perú, Álvaro Collado, uno de los temas que con mayor frecuencia las organizaciones subestiman es la gestión estratégica del talento, particularmente en tres frentes: la experiencia del colaborador, la medición del desempeño y la planificación de capacidades futuras.

“Muchas compañías concentran su atención en indicadores financieros o comerciales de corto plazo, pero no siempre monitorean con el mismo rigor variables críticas como la rotación temprana, la productividad real por posición o el nivel de compromiso de sus equipos”, manifestó.

¿Qué ocurre o cuáles son las consecuencias de no gestionar o dejar pasar este tipo de asuntos en la organización? Para Collado, las consecuencias son mucho más graves de lo que la propia entidad pueda pensar; se pierde competitividad sin notarlo, lo que afecta la eficiencia y el clima laboral, y termina por dañar los resultados del negocio.

A esto se suma el impacto económico: por ejemplo, la rotación de personal no gestionada puede representar entre el 30% y el 50% del salario anual de una posición, considerando costos de reemplazo, capacitación y pérdida de productividad durante la transición.

Si a ello se añade una baja eficiencia operativa o una inadecuada planificación del talento, las pérdidas pueden ser aún mayores.

Además de ello, la organización empieza a acumular ineficiencias operativas, mayor rotación y pérdida de conocimiento interno, lo cual termina afectando la productividad y la capacidad de crecimiento.

Lo que se “deja pasar” tiene, a menudo, una relación directa con el tipo de industria. Por ejemplo, en sectores como minería, energía o industrias intensivas en operación, suele priorizarse la continuidad productiva por encima de procesos estructurados de gestión del desempeño o desarrollo de talento.

En cambio, en sectores como retail, logística o servicios, uno de los temas que más se deja de lado es la planificación del talento operativo por el día a día tan ajetreado, lo que genera rotación elevada, brechas de capacitación y costos de reemplazo recurrentes.

Sin lugar a duda, estamos ante un problema real y medible.

¿Cuáles son las soluciones para que las empresas dejen de cometer estos errores? Collado señala la tercerización de aquellos procesos que la empresa no puede gestionar como una de las medidas por tomar en el corto plazo.

Externalizar ciertos procesos relacionados con la gestión de talento –como reclutamiento especializado, evaluación de perfiles o administración de personal– permite a las empresas acceder a métodos, tecnología y experiencia especializada de los que suelen carecer internamente.

Además, facilita que la organización se concentre en su negocio, mientras permite que expertos gestionen procesos críticos con mayor eficiencia, puntualizó.