5. Revisar el nombre y la descripción
Las aplicaciones legítimas suelen cuidar la calidad de su presentación. Errores de ortografía, descripciones poco claras o inconsistencias en la información pueden ser señales de alerta.
6. Investigar al desarrollador.
Es recomendable verificar quién está detrás de la aplicación. Los desarrolladores legítimos suelen tener un historial de otras apps publicadas y una reputación reconocible. En cambio, un desarrollador desconocido o sin historial puede generar sospechas.
7. Revisar los permisos solicitados
Si una aplicación solicita permisos que no parecen necesarios para su funcionamiento —por ejemplo, acceso a funciones del sistema que no tienen relación con su objetivo— podría tratarse de una aplicación maliciosa.
Señales de que una app instalada puede ser maliciosa
Incluso después de instalar una aplicación, existen algunos indicadores que pueden alertar sobre un posible riesgo. Entre ellos, que la app no funcione como debería, que presente comportamientos extraños como abrirse o cerrarse sola, o que aparezcan cargos inesperados en la tarjeta de crédito o en la factura del teléfono.
Otros síntomas pueden incluir el envío de mensajes o llamadas desconocidas desde el dispositivo, un consumo inusual de batería o de datos móviles, o la aparición de publicidad invasiva y aplicaciones instaladas sin autorización del usuario.
¿Qué hacer ante una aplicación sospechosa?
Si un usuario sospecha que ha descargado una aplicación maliciosa, lo recomendable es eliminarla inmediatamente y utilizar una solución de seguridad que permita analizar el dispositivo y detectar posibles amenazas.
Para reducir los riesgos, ESET recomienda descargar aplicaciones únicamente desde tiendas oficiales, evitar instalar apps desde enlaces recibidos por correo electrónico o redes sociales, mantener el sistema operativo actualizado y utilizar autenticación de doble factor en las cuentas que lo permitan.
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