• DOMINGO 22
  • de marzo de 2026

Opinión

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APROXIMACIONES

Sostenibilidad con rostro humano

Liderar con coherencia social es el verdadero camino hacia un futuro sostenible.


Editor
Patricia Quiroz Vásquez

Magister en gestión social


Sin embargo, al revisar las estrategias de sostenibilidad, observamos un sesgo persistente y cada vez más marcado: somos prolijos en reportar la huella de carbono, el uso de energías limpias y la gestión de residuos, pero no tanto con lo que constituye la base de todo sistema: las personas y sus instituciones.

Preocuparse por el impacto climático es fundamental, es una verdad indubitable, pero ¿qué hay del impacto en el ser humano? La sostenibilidad debe ser “verde”; pero, ante todo, debe ser profundamente humana.

Recientemente, el Edelman Trust Barometer 2025 reveló una realidad inquietante: El Perú registra un índice de confianza promedio de apenas 37 puntos, el más bajo entre los 29 países analizados. Nuestro país tiene los registros de desconfianza en sus lideres e instituciones más altos en Latinoamérica. Nadie se salva. Los encuestados creen que el engaño es intencional y aunque las empresas aparecen con mayor credibilidad, solo alcanzan un 51% de confianza, un nivel insuficiente para sostener legitimidad.

El informe muestra una paradoja: Confiamos en la ciencia, pero desconfiamos de quienes tenemos al lado, ¿qué será más allá? Surge entonces una pregunta incómoda: ¿cómo puede la sociedad confiar en una institución si quienes trabajan en ella no se sienten identificados con ella o, peor aún, ni siquiera la conocen?

La sostenibilidad en las instituciones debe nacer de la preocupación genuina por el impacto del entorno en los colaboradores. En un país fragmentado, la fuerza de trabajo es el motor de desarrollo no solo de la empresa, sino también del país. Si no resolvemos las brechas de confianza internas, cualquier esfuerzo externo será percibido como un barniz superficial, y solo tendrá resultados a corto plazo.

La comunicación interna, en este contexto, debe dejar de ser una herramienta administrativa para convertirse en una estrategia de sostenibilidad. Escuchar el entorno, construir identidad y conectar el propósito institucional con la realidad del trabajador son pasos indispensables para transformar la desconfianza en cohesión.

La verdadera sostenibilidad es entender que el colaborador es el primer y más importante embajador de nuestras instituciones. En tiempos de desconfianza, la palabra de un CEO o un anuncio publicitario tiene poco peso frente al testimonio de quien vive la empresa desde dentro.

Cuando una organización escucha y apoya a su gente, y sobre todo comunica con transparencia, convierte a su fuerza laboral en un cuerpo de validadores de realidad. No existe campaña de marketing más potente que un trabajador que defiende a su institución en su entorno familiar o en su comunidad.

En el Perú, según el Trust Barometer 2025, el 80% de las personas espera que las empresas lideren en temas sociales y ambientales. Sin embargo, también muestra que el 72% de los peruanos no logra identificar a una sola empresa que sea coherente con esa promesa. Entonces, la reputación no se construye en los directorios, se gana en la coherencia diaria.

En un Perú marcado por la desconfianza, liderar con coherencia social es el verdadero camino hacia un futuro sostenible. No midamos la sostenibilidad solo en toneladas de CO2 reducidas, midámosla en el nivel de confianza que se inspira en quienes hacen posible cada institución. Transitemos el camino que nos lleve a lograrlo.