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Juan Pablo Bolívar Crespo: El zorzal que le cantó al alma de Jauja

Por Luis Enrique Salinas Pérez

Juan Pablo Bolívar Crespo, “El Zorzal Jaujino”, nació en Jauja el 22 de marzo de 1918 y murió en Lima el 13 de julio de 1998. Entre esas dos fechas, atravesó el siglo XX: un peruano que, con una guitarra al hombro y una vocación irrenunciable, cantó a su tierra con la misma ternura con la que se recuerda a un amor que no se olvida.


El nombre artístico no fue casualidad. Bolívar admiraba a Carlos Gardel, “El Zorzal Criollo”, y quiso para sí un apelativo que evocara la misma mezcla de elegancia y cercanía. Pero, mientras el tango habitaba las esquinas de Buenos Aires, el Zorzal jaujino prefirió los caminos de la sierra central, las plazas de provincia y los patios donde las mulizas y los huaynos aún se cantaban con la misma naturalidad con la que se respira.

La canción que hizo eterna a Jauja

Su obra cumbre, el huayno “Jauja”, tiene una historia que parece sacada de una copla. Bolívar viajaba hacia Masma a comprar reses para su negocio de carnicería. Tomó el tren hasta Ataura y ascendió la cuesta para hacer un caypin cruz, donde era costumbre dejar una piedra al pie de la capilla. Fue entonces cuando, al voltear la mirada, descubrió un cuadro que le detuvo el alma:

“Llovía en todo alrededor, menos en Jauja. Un sol maravilloso caía sobre la cúpula de la iglesia. Era una estampa dibujada, donde yo veía a mi tierra al rincón del valle del Mantaro".

En ese instante, escribió en su libreta de compras la letra que después se convertiría en himno de la primera capital del Perú. Él mismo pensó que la canción no gustaría. Hasta hoy, décadas después, "Jauja" es interpretada por artistas de todos los géneros y suena en cada rincón donde un peruano evoca la tierra que lo vio nacer.

Pero el Zorzal no fue un hombre de una sola canción. Su legado incluye más de 160 composiciones registradas, huaynos, mulizas, tunantadas, santiagos, huaylarsh y cada una guarda una historia que merece ser contada.

"Linda Rosa" nació del primer amor, aquel que el padre prohibió con un argumento inesperado: "Esa mujer no te conviene". Años después, Bolívar la encontró con dos hijos de distintos padres y compuso: "Ayer te vi Linda Rosa, y qué deshecha que estabas". Era el testimonio de un corazón que no juzgaba, sino que recordaba.


"Al pobre con su pobreza" fue su grito contra la discriminación de clase: "Las chicas económicamente solventes no nos miraban bien a nosotros". Y lo cantó con la misma honestidad con la que luego confesaría, en "Mientes", las desavenencias de la vida. Ella, “todo el tiempo me hacía ver una cosa, y no era lo que ella me hacía ver".

"Siempre te recordaré", una muliza, surgió de la confesión de un amigo que lloraba la muerte de su madrastra: "No, Juancito, es que no era mi mamá, era mi madrastra". Y Bolívar supo entonces que el afecto verdadero no entiende de vínculos formales.

Otras canciones de su autoría el Carnaval Jaujino, Buscaré un nuevo mundo, Presentimiento (coautoría con Tiburcio Mallaupoma), Mal de ausencia, tema que llevó a la fama a la recordada Flor Pucarina. 

Aparición pública

Su primera aparición pública data de 1945, cuando como vocalista del grupo musical Rondalla Jaujina donde ganó un concurso de mulizas carnavalescas que le abrió las puertas de Lima. Pero fue el maestro Zenobio Daga, violinista y compositor, quien lo impulsó definitivamente; al escucharlo silbar una melodía, don Zenobio Daga la transcribió en un pentagrama improvisado sobre una bolsa de papel y lo invitó a grabarla. Así nació "Tunante Xauxa", la primera canción jaujina registrada en la Casa musical Odeón. 

Sus canciones han sido interpretadas por grandes exponentes como Amanda Portales, Alicia Maguiña, Los Ases de Huayucachi y el Dúo Mixto Huancayo. Recientemente, su hijo el abogado César Bolívar ha trabajado en la preservación de su memoria impregnadas con letras del alma en su libro “El eterno Zorzal Jaujino”.

Su obra ha sido reconocida con las Palmas Artísticas en el grado de Maestro (1989) y como Personalidad Meritoria de la Cultura (2018). En 2023, el Ministerio de Cultura declaró su legado Patrimonio Cultural de la Nación en la categoría de Obra de Gran Maestro, valorando su contribución a la música para la danza de la tunantada, género jaujino por excelencia.

Hoy, "El Zorzal Jaujino" descansa en la memoria de su pueblo. Pero su voz sigue viva cada vez que alguien tararea "Jauja" en una fiesta, cada vez que una muliza suena en un altoparlante de cada provincia de nuestro Perú, cada vez que un peruano mira hacia la sierra y entiende que la identidad también se canta.


La asociación cultural fraternidad jaujina, presidida por la nieta del Zorzal Jaujino, la abogada Prisscilla Bolivar de la cruz, le rendirán tributo y se hará la presentación oficial de su libro, “El Eterno Zorzal Jaujino” en el Club Apurímac de Jesús María este sábado 28 de marzo.

Como él mismo solía decir, con la humildad de quien sabía que su arte era un don: "Yo no inventé nada. Solo puse en palabras lo que mi tierra me dictaba".
Y vaya que Jauja le dictó bien. Ahora es memoria y voz de todo un pueblo.

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