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Periodista
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En el Perú, el número total de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme) alcanzó los 2.3 millones en 2024, y emplearon a 10.5 millones de trabajadores, de los cuales el 80.5% se desempeñó en condiciones de informalidad, según cifras del Ministerio de la Producción (Produce).
“En el caso del Perú, más del 99% de las empresas formales son micro, pequeñas y medianas. Por lo tanto, las mipymes representan el sustento definitivo de todo el desarrollo económico”, indicó la investigadora del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), Patricia Larios-Francia, al diario oficial El Peruano.
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En el Perú, la sectorización de las empresas no se determina por el número de empleados, sino por el nivel de facturación en unidades impositivas tributarias (UIT), de acuerdo con la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat).
En ese sentido, la microempresa es aquella que registra ventas anuales de hasta 150 UIT; la pequeña unidad productiva, de 150 a 1,700 UIT; mientras que la mediana, de 1,700 a 2,300 UIT.
La intervención estatal para apoyar el desarrollo y crecimiento de las mipymes es articulada.
“A pesar de que hemos tenido diferentes cambios de gobierno, las estrategias han continuado”, señaló la investigadora; esto evidencia una institucionalización de la política a favor del sector.
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Programas
Refirió que desde Produce se desarrollan programas y se cuenta con una plataforma que brinda acompañamiento desde la constitución de la empresa hasta su inserción en el sistema productivo y la digitalización.
Asimismo, indicó que se brinda a las mipymes un enfoque en sostenibilidad y el área comercial; sin embargo, estas no suelen solicitar el apoyo de dichos programas.
“Hay mucha deserción por parte de los microempresarios. La cantidad de quienes inician con respecto a la cantidad que terminan todo este proceso de capacitación es mínimo”, indicó.
“Este es un problema que tenemos en el Perú, en otros países, al contrario, las mipymes están haciendo cola, esperando por acceder a esos programas que inclusive tienen un costo y en el caso de nuestro país no tiene ningún costo”, afirmó.
Una de las razones por las cuales las mipymes peruanas omiten los programas de capacitación o los abandonan es el temor a la visibilidad fiscal.
“Lamentablemente, hay ese temor que no solamente es de la mipyme informal, sino también de la formal, porque estos programas son exclusivamente para la mipyme formal”, detalló.
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Beneficios económicos
Por otra parte, Larios-Francia señala que las mipymes que se acercan a los programas de apoyo del Estado también les permite acceder a diferentes fondos concursables para que puedan incrementar su capacidad productiva con innovación.
“Actualmente, hay diferentes concursos de ProInnóvate o de Prociencia donde están incorporando dentro del eje de investigación a la mipyme formal porque tiene que ser la beneficiaria”, indicó.
La investigadora de la Universidad del Pacífico señaló que falta decisión en las mipymes para acercarse a estos programas y obtener los beneficios económicos que posibilita el Estado.
Incluso, refirió que la Ley 30309 “Ley que Promueve la Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación Tecnológica” otorga beneficios tributarios.
Así, esta ley permite deducir hasta 240% para los contribuyentes que efectúen gastos en proyectos de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación tecnológica, vinculados o no al giro de negocio de la empresa, que cumplan con los requisitos establecidos en la presente norma.
Antecedentes
Larios-Francia señaló que esta ley terminaba en el 2025, pero se ha logrado una ampliación hasta diciembre del 2028, sin embargo, pocas son las mipymes que se interesan por este beneficio.
“De las 480 empresas que se han presentado, menos de 60 correspondían a las mipymes, las cuales tienen mayor devolución”, subrayó Larios-Francia.
Las mipymes parafraseando la célebre frase del naturalista Antonio Raymondi, son “un mendigo sentado en un banco de oro” de oportunidades de programas para avanzar.
“Así es, totalmente, los instrumentos están disponibles. Pero el microempresario no los está tomando”, enfatizó la investigadora.
Cultural
Refirió que el menor interés de acercarse es cultural, porque el microempresario está acostumbrado a trabajar solo y no compartir la información de su actividad.
“El tema es cultural definitivamente, porque el microempresario está acostumbrado a trabajar solo”, dijo.
Comentó que han hecho diversas investigaciones para ver cuáles eran las barreras de la microempresa para innovar, y una de ellas es el temor a que le copien sus productos o procesos, porque para innovar con la academia y los programas del Estado tiene que trabajar con diferentes actores como proveedores, grandes empresas, entre otras instituciones.
Por esta razón, señaló que los esfuerzos por impulsar la asociatividad entre la micro y pequeña empresa no han tenido mejores resultados “porque no se juntan”, y para innovar hay que ser parte de un ecosistema y el pequeño empresario “no se siente parte de un ecosistema”.
Por su parte, el titular del Programa Nacional de Desarrollo Tecnológico e Innovación (ProInnóvate), César Quispe, refirió recientemente que la institución busca impactar anualmente en 30,000 empresas mediante mejoras tecnológicas y productivas.
Las nuevas generaciones
Patricia Larios-Francia señaló que las nuevas generaciones de microempresarios, los hijos de los fundadores, ellos tienen más disposición a trabajar con la academia y los programas del Estado para impulsar la innovación.
“Ya se están acercando a diferentes programas, porque están viendo que hay diferentes tipos de beneficios, no solamente para la capacitación, sino también los beneficios de fondos para, a partir de una idea, hacer una certificación, un prototipo. Hay fondos de ProInnóvate y Prociencia que están dirigidos a las mipymes de las regiones. Actualmente, en el caso de Concityec el foco no está en Lima, está en las regiones”, indicó.
Refirió que el Perú cuenta con fondos de ayuda internacional para la innovación en las mipymes porque se sigue aprovechando los beneficios de ser todavía “un país en desarrollo” y se reciben fondos del Banco Mundial.
Explicó que las ventajas que otorga el Perú no se consiguen en otros países, como en Colombia, donde los cursos y programas tienen un costo mientras en el Perú incluso se les devuelve dinero en beneficios tributarios por innovar.
También señaló que desde el Instituto Nacional de la Calidad (Inacal), donde ella preside el Comité Técnico de Normalización de Gestión integral de la Mipyme, se han desarrollado normas técnicas y guías para su desarrollo y ahora están haciendo una guía para la mipyme referida a la economía circular.