Opinión

Ministra de Educación
Actualmente, los docentes nombrados de IESP y EESP se encuentran en la primera categoría, percibiendo una remuneración de 5,399 soles. Con la implementación de la medida, un total de 455 docentes pasarán a la segunda categoría con una remuneración de 7,087 soles, mientras que 516 docentes serán ubicados en la tercera categoría, alcanzando una remuneración de 8,774 soles.
Esta no es una medida aislada: es parte de una visión de país que apuesta por la educación como motor de igualdad, progreso y ciudadanía.
Estamos hablando de docentes que han dedicado su vida a formar generaciones. Sin embargo, muchos de ellos permanecían en una misma categoría, sin que su experiencia ni su mérito se reflejaran en sus ingresos. Corregir esta situación es, ante todo, un acto de justicia. Pero también es una señal política clara: en el Perú, el esfuerzo y la trayectoria sí importan.
La inversión de cerca de 32 millones de soles para hacer posible esta medida demuestra que cuando hay voluntad política, es posible priorizar lo verdaderamente importante. No estamos ante un gasto, sino ante una apuesta estratégica por el futuro del país.
Porque no se trata solo de mejorar salarios. Se trata de fortalecer la Carrera Pública Docente, de generar incentivos reales para el desarrollo profesional y de atraer talento a la educación. Se trata de construir un sistema que reconozca el mérito y que esté a la altura de las expectativas de millones de peruanos.
Pero, sobre todo, se trata de enviar un mensaje contundente: la educación sí es prioridad nacional.
Cuando fortalecemos a quienes forman a nuestros docentes, estamos asegurando mejores aprendizajes para nuestros niños y jóvenes. Estamos cerrando brechas. Estamos construyendo ciudadanía. Estamos, en esencia, construyendo país.
Este es solo un paso, pero es un paso decisivo. Sabemos que aún queda mucho por hacer. Sin embargo, también sabemos que las transformaciones profundas empiezan con decisiones firmes.
Hoy reafirmamos nuestro compromiso: seguir impulsando políticas que dignifiquen la labor docente y que coloquen a la educación en el lugar que le corresponde.
Porque un país que respeta a sus maestros es un país que fortalece su desarrollo.