Económika: IA y menor costo laboral subirán microexportaciones
Formación en competencias digitales permitirán a microexportadores contratar personal técnico
William Ríos Rosales
Periodista
wrios@editoraperu.com.pe
El jefe de la carrera de Negocios Internacionales y Logística de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), Mario Roncal, advierte que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan el 70.8% del ecosistema exportador nacional.
Esta masa crítica constituye el motor de una diversificación geográfica y sectorial que empieza a blindar la balanza comercial frente a la histórica volatilidad de los precios de las materias primas.
Evolución
El dinamismo del segmento es innegable. Durante 2025 estas empresas movilizaron 9,544 millones de dólares, marcando un robusto crecimiento del 22.3% respecto al ejercicio previo.
Sin embargo, Roncal subraya una dicotomía persistente: mientras el número de actores se expande, la concentración del valor en productos primarios limita la resiliencia macroeconómica.
Para que el salto hacia mercados de ultramar sea sostenible, la integración a cadenas globales de valor debe apalancarse en herramientas financieras modernas.
El uso de plataformas de capital de trabajo y programas de garantía pública ha sido el catalizador que permitió a microexportadores escalar envíos en sectores como agro y minería artesanal hacia destinos estratégicos como India y Estados Unidos.
El acceso al crédito figura como la barrera estructural más alta. Con apenas un 27.4% de las mipymes registradas en el sistema financiero formal, el saldo de crédito conjunto de 72,503 millones de soles resulta insuficiente para la magnitud del reto.
El especialista plantea que la solución no reside únicamente en la disponibilidad de fondos, sino en la sofisticación de los instrumentos.
El despliegue de microleasing, el factoring formal y la simplificación de requisitos para consolidar historiales crediticios son piezas angulares para transformar este volumen de ventas en una capacidad de inversión en innovación tecnológica.
Reforma
La competitividad regional exige un choque de formalización. Roncal propone una reforma que combine incentivos fiscales con la reducción de costos laborales regulatorios, mediante subsidios temporales a la seguridad social y formación técnica.
Este enfoque busca que la contratación formal deje de ser un lastre para convertirse en una ventaja operativa.
Al vincular estas reformas con programas de capacitación en inteligencia artificial (IA) y tecnologías de la información, se fomenta una adopción tecnológica en las provincias, permitiendo que el capital humano local responda a las exigencias de los mercados globales.
La sostenibilidad del modelo depende de una gobernanza descentralizada que fortalezca los clústeres productivos. No basta con exportar; se requiere una coordinación quirúrgica entre los gobiernos regionales, los gremios y la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú) para enfocar la inversión en sectores con alto potencial.
La meta consiste en evitar que el crecimiento se detenga en una fase de baja intensidad. La diversificación liderada por la agroindustria, la metalmecánica y el sector químico debe ser respaldada por políticas de compras públicas y encadenamientos productivos sólidos entre las mipymes y las grandes empresas.
El tejido empresarial peruano dejará de ser una suma de esfuerzos aislados para convertirse en una estructura resiliente y de alto valor agregado.
Salto productivo
La diversificación sectorial encontró un terreno fértil en rubros no tradicionales que desafían la hegemonía extractiva de las grandes corporaciones.
Al cierre del 2025, la agroindustria se consolidó como el estandarte de este avance con 2,452 unidades operativas, secundada por una actividad creciente en metalmecánica, el sector químico y la minería. Estos nichos no solo aportan volumen, sino que permiten una penetración más profunda en mercados que demandan especialización.
Roncal destaca que el rubro de confecciones, textiles y productos catalogados de “varios” también han ganado una tracción significativa en la canasta exportadora nacional.
Este fenómeno responde a una migración del tejido empresarial hacia unidades más ágiles que, mediante la asociatividad y el aprovechamiento de la digitalización aduanera, logran mitigar las barreras de entrada para los pequeños capitales.
El fortalecimiento de los centros de innovación tecnológica (Cite) resulta vital para vincular a estas unidades con centros tecnológicos de vanguardia. La estrategia debe centrarse en programas de formación técnica y digital, específicamente en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) e IA, para fomentar una adopción tecnológica robusta en las regiones.
Asimismo, los incentivos fiscales y el cofinanciamiento mediante fondos concursables regionales son esenciales para que la innovación deje de ser un privilegio de las grandes firmas y se convierta en una herramienta de competitividad para el microexportador, asegurando un encadenamiento productivo sólido con las políticas de compras públicas y proveedores regionales.
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