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Con un rugido intenso que resonó mucho más allá de la plataforma de lanzamiento, el enorme cohete naranja y blanco despegó con tres estadounidenses y un canadiense a bordo desde el Centro Espacial Kennedy de Florida.
Los responsables de la NASA y los espectadores celebraron por igual el despegue de la nave a medida que se elevaba alejándose de la Tierra, un hito que finalmente se hizo realidad tras años de retrasos y sobrecostos enormes.
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“¡Vamos a la Luna!”, exclamó uno de los espectadores.
Ocho minutos después del lanzamiento, la cápsula Orion se desprendió como estaba previsto de la primera parte del cohete SLS, que la impulsó al espacio y la puso en la órbita terrestre.
Se espera que esta odisea espacial dure aproximadamente unos 10 días.
La tripulación incluye a los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen.
Humanidad
Durante los chequeos finales antes de que se diera luz verde al lanzamiento de Artemis II, los astronautas pronunciaron unas breves palabras: “Vamos en nombre de toda la humanidad”, señaló Hansen.
La directora de lanzamiento de Artemis, Charlie Blackwell-Thompson, se dirigió directamente a los astronautas.
“Reid, Victor, Christina y Jeremy: en esta misión histórica se llevan con ustedes el corazón de este equipo de Artemis, el espíritu audaz del pueblo estadounidense y de nuestros socios en todo el mundo, y las esperanzas y los sueños de una nueva generación. Buena suerte. Que Dios acompañe a Artemis II. Adelante”, dijo.
El clima para el lanzamiento no fue del todo perfecto, pero estuvo cerca, con un 90% de probabilidades de condiciones adecuadas para el despegue.
Los cuatro astronautas permanecerán ahora alrededor de la Tierra para realizar una serie de pruebas, antes de poner rumbo el jueves hacia la Luna, situada a más de 384,000 kilómetros de la Tierra.
El viaje marca una serie de hitos históricos: la primera persona negra, la primera mujer y el primer no estadounidense participan en una misión lunar.
Récord
Si la misión transcurre según lo previsto, los astronautas batirán un récord al aventurarse más lejos de la Tierra que cualquier ser humano antes.
Es también el primer vuelo tripulado del nuevo cohete lunar de la NASA, bautizado como Space Launch System (SLS).
El gigantesco cohete naranja y blanco está diseñado para permitir a Estados Unidos regresar de forma reiterada a la Luna, con el objetivo de establecer una base permanente que sirva como plataforma para futuras exploraciones.
La misión estaba prevista para despegar en febrero.
Pero los repetidos contratiempos la frenaron e incluso obligaron a regresar el cohete a su hangar para análisis y reparaciones.
Problemas de comunicación
La NASA informó que la nave Orión de su misión Artemis II experimentó un problema de comunicación posterior al despegue, pero indicó que ya está solucionado y que pronto se situará en una órbita terrestre “alta y estable”.
“A los 51 minutos de vuelo, durante una transferencia planificada entre satélites, la nave espacial Orión experimentó un problema de comunicación que provocó una pérdida parcial temporal de las mismas”, indicó el administrador, Jared Isaacman.
El funcionario agregó que la tripulación podía escuchar a los expertos de la NASA en la Tierra, pero que ellos no podían escuchar a los cuatros astronautas.
“No hubo problemas con el vehículo en sí. Las comunicaciones con la tripulación ya han sido restauradas”, sentenció.