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Mientras pule unas estructuras de madera, que luego forrará con pajilla que consigue en la zona alta de su tierra natal, cuenta que sus primeras clases las recibió de su padre, Juan Salinas, pero terminó de conocer su profesión gracias a su abuelo, don Gabriel.
“Aprendí mucho de ellos, en especial de mi abuelito, conocía muy bien su negocio. Eso demuestra lo que podemos aportar con la edad, con el paso de los años”, dice risueño, mientras retoma su labor al ritmo de sus palabras: “ahora que estoy mayor, quiero que mis sobrinos sigan con este bonito trabajo”.
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Su labor se ha convertido en su pasatiempo favorito. Inicia desde las primeras horas del día, cuando los rayos del sol se asoman por su ventana y la brisa se torna más fresca. Vive solo en su inmueble del distrito de El Porvenir (Trujillo), adonde llegan sus sobrinos: Paola Edith Sandoval y Gabriel Tomaylla, quienes lo ayudan con el armado, tejido y detalles de sus productos, para luego venderlos en los mercados de la zona.
Desde noviembre del 2025, don Américo forma parte del programa Pensión 65, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), cobrando una subvención económica bimestral y sumándose a las ferias de actividades económicas que se realizan con los gobiernos locales, con la finalidad de fomentar la productividad de los adultos mayores.
“Cuando hacen actividades llevo mis sillas, cuadros y otras cositas hechas a base de madera. También me pueden llamar al 932 866 779, para cualquier pedido. Ahí mis sobrinos me dan una mano y les agradezco, porque me hacen recordar mis años como discípulo”, sostiene el septuagenario.
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El vínculo que han fortalecido Paola y Gabriel con don Américo se evidencia en el buen trato y la comprensión que tienen hacia él. “Nos gusta aprender de él, verlo y cuidarlo. Estamos siempre a su lado”, señala Paola.
Al instante, el señor Salinas Ramírez afirma que el cariño es recíproco y por eso les enseña todo el trabajo que realiza en su taller, como un adelanto del legado que tendrán en sus manos cuando él ya no esté presente y alcance la eternidad en sus recuerdos. Con los ojos brillosos, añade que los adultos mayores tienen muchos conocimientos por compartir, así como lo hizo su mentor con él, dejándole un bello oficio entre virutas y hebras, al igual que grandes lecciones de vida.
Recuerdos
Don Américo recuerda que su primera pieza fue una silla de zapatero, que armó junto a su padre, Juan Salinas, quien actualmente tiene 93 años y también es usuario del programa Pensión 65. Cuenta además que tuvo un emprendimiento con su hermano, pero lamentablemente falleció hace cuatro años, dejándole un motivo más para seguir adelante.