• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

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León XIV recupera la tradición de portar la cruz en multitudinario viacrucis en el Coliseo

Papa contra la guerra y los abusos

Iglesia católica reflexiona sobre una región sumida en una nueva ola de violencia.

Ante más de 30,000 fieles, según las autoridades locales, León XIV presidió, por primera vez en su pontificado, una de las ceremonias más solemnes de la Semana Santa, marcada por un alegato contra la guerra y los abusos de poder en las “meditaciones” a lo largo de las catorce estaciones del viacrucis.

Aunque sin citar nombres, países o casos concretos, el texto es una admonición para el mundo actual contra la tiranía y la guerra.

Alegato

Se reflexionó contra los desmanes del poder político. El texto sostiene que la sombra de Poncio Pilato ha llegado a nuestros días como un tipo de gobernante que “cree haber recibido una autoridad sin límites y piensa que pueden usarla y abusar de ella a su antojo”.

Sobre el desastre bélico, cada meditación es seguida por una oración en la que están muy presentes las víctimas de las guerras, masacres o “genocidios”: los huérfanos, los migrantes, los desplazados o las víctimas de “torturas”.

Acerca del autoritarismo, la humillación que Jesucristo padeció en su martirio es la misma perpetrada por los “regímenes autoritarios” que “obligan a los prisioneros a permanecer semidesnudos en una celda vacía o en un patio”, pero también la que ejercen “violadores y abusadores” que “tratan a las víctimas como objetos”.

También se mencionó a las madres, el autor reflexiona sobre el encuentro de Jesús con María en su camino a la cruz para poner en valor el papel de las madres que ven a sus hijos sucumbir en la lacra de la violencia.

El viacrucis también recordó además a los detenidos y encarcelados en una manifestación, así como a los inmigrantes deportados por políticas carentes de compasión, naufragados en desesperados viajes de esperanza, aniquilados en zonas de guerra o suprimidos en campos de exterminio.

Este año el viacrucis ha estado inspirado en San Francisco de Asís por el octavo centenario de su muerte, un santo que peregrinó a Tierra Santa.

Mundo hispano

Miles de devotos de distintas edades recorrieron el centro de Quito para renovar su fe en la procesión de Jesús del Gran Poder, uno de los eventos más emblemáticos de la Semana Santa en el país andino y también de los más tradicionales de América Latina.

Con imágenes de Jesús y cruces de distintos tamaños, los fieles hicieron esta peregrinación, que se realiza en Quito desde hace 65 años, pidiendo paz y fin de la corrupción y también agradecieron por la vida, deseos cumplidos y enfermedades curadas.

Por su parte, la Iglesia católica de Honduras abogó en el Viacrucis por una “paz desarmada y desarmante” como la única vía para construir una nueva humanidad, en un mundo donde el sonido de las armas parece prevalecer sobre el diálogo, y respetar la dignidad de los más vulnerables.

Cientos de nicaragüenses se congregaron en los jardines de la Catedral para participar en el tradicional viacrucis penitencial. La actividad no se realizó en las calles, sino dentro del recinto religioso, luego de que las autoridades establecieran restricciones a las manifestaciones públicas, incluidas las de carácter religioso, sin previa autorización.

Miles peregrinos se dieron cita en Pirapora do Bom Jesús, Sao Paulo, un municipio brasileño, tras caminar cientos de kilómetros con cruces de madera a cuestas para agradecer, cumplir promesas o pedir por sus seres queridos.

Filipinas

Cientos de filipinos y turistas acudieron en masa a un campo al norte de Manila para presenciar bajo un sol abrasador una de las manifestaciones de fervor religioso más sangrientas del país: la representación de la crucifixión de Cristo.

Decenas de flagelantes con el torso desnudo y el rostro cubierto caminaron descalzos por las polvorientas calles de la ciudad de San Fernando, en la provincia de Pampanga, mientras se azotaban la espalda con látigos de bambú. 

A puerta cerrada

El patriarca latino de Jerusalén y máxima autoridad para los católicos en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, presidió la liturgia de la Pasión de Cristo en la Basílica del Santo Sepulcro, después de que Israel restringiera su acceso el pasado Domingo de Ramos.

La misa se celebró en el Calvario, la parte situada a la derecha del altar dentro de la basílica, ubicada en el barrio cristiano de la ocupada Ciudad Vieja de Jerusalén Este, donde la tradición sitúa la crucifixión y muerte de Jesús. Por las restricciones al número de personas que pueden congregarse como consecuencia de la guerra con Irán, la misa estuvo limitada al patriarca y cuatro religiosos, además de los frailes que residen en el complejo del Santo Sepulcro, detalló el Patriarcado.

El pasado domingo, la Policía israelí no permitió a Pizzaballa entrar en el Santo Sepulcro, donde iba a oficiar una bendición y misa por el Domingo de Ramos sin público. La consternación internacional fue inmediata, con líderes europeos en Italia, Francia, Hungría, España o Portugal condenando la medida adoptada por el Gobierno israelí, pero también el propio embajador de EE. UU. en Israel, Mike Huckabee, que señaló que con el rezo judío las autoridades israelíes no estaban siendo igual de restrictivas.

Horas después, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reculó y dijo en otro comunicado que Pizzaballa podía “celebrar servicios religiosos según desee” esta Semana Santa. (EFE)