Derecho
El principal riesgo no está en gastar una parte del dinero, sino en no darle un propósito claro.
Ahora bien, siempre es importante recordar que no todos los empleados tienen derecho a recibir este abono, pues solo aplica al personal de las compañías que cuentan con más de 20 trabajadores y generaron beneficios. Además, se deben cumplir ciertas condiciones laborales y determinados porcentajes, según el rubro del negocio.
Este ingreso extraordinario puede representar desde uno hasta varios sueldos adicionales y, bien administrado, convertirse en una oportunidad para fortalecer el ahorro o generar ingresos futuros, precisa el experto Ricardo Maldonado Camino.
Decisiones
El especialista señala que cada campaña de utilidades pone en juego una decisión silenciosa: usar ese dinero para resolver el mes o mejorar realmente la estabilidad financiera. Tratarlo como “dinero libre” puede hacer que se diluya rápidamente en gastos sin generar un impacto real, alerta.
El gerente de Finanzas, Administración y Tesorería de Protecta Security advierte que el principal riesgo no está en gastar una parte del dinero, sino en no otorgarle un propósito claro.
“El mayor error no es gastar las utilidades, sino no darle un enfoque estratégico. Cuando se convierten en respaldo para emergencias, en inversión para el futuro o en alivio de deudas, las utilidades dejan de ser un ingreso pasajero y se transforman en seguridad financiera”, asegura.
De acuerdo con el vocero, este tipo de ingreso no solo expone hábitos de consumo, sino también la capacidad –muchas veces limitada– de tomar decisiones financieras con criterio en momentos de liquidez. En un contexto de cautela económica, asignar correctamente las utilidades puede marcar la diferencia entre un alivio temporal y una mejora sostenida en las finanzas personales, asevera.
En esa línea, destaca que esos recursos pueden cumplir distintos roles de forma simultánea: aliviar deudas, generar respaldo ante emergencias y proyectar objetivos de mediano o largo plazo. “La clave está en evitar ver el gasto y el ahorro como opciones excluyentes, y más bien asignar el dinero según prioridades. La diferencia no está en cuánto se recibe, sino en cómo se distribuye, refiere.
En este contexto, Maldonado brinda algunas recomendaciones prácticas para darle un uso más estratégico a este ingreso extraordinario. Por ejemplo, expresa, se debe priorizar las deudas de alto costo y destinar una parte al pago de obligaciones con altas tasas de interés que puede liberar presión financiera en el corto plazo.
El experto resalta la importancia de crear o reforzar un fondo de emergencia, pues contar con un respaldo económico ayudará a enfrentar imprevistos sin recurrir al endeudamiento.
El ejecutivo aconseja definir objetivos claros. Asignar un propósito al dinero –como estudios, vivienda o retiro– permite que el impacto trascienda el corto plazo, anota.
Maldonado plantea al trabajador que evalúe alternativas de ahorro o inversión. Incluso decisiones graduales pueden generar valor si están orientadas a metas concretas. “Las utilidades pueden ser el punto de partida para construir protección a largo plazo. Un seguro, por ejemplo, convierte este ingreso extraordinario en tranquilidad sostenida para la familia”, añade.
Es necesario, indica, evitar tratar las utilidades como parte del sueldo, ya que incorporar este abono al gasto cotidiano reduce su potencial transformador en las finanzas personales. Más que el monto, lo que define el impacto de las utilidades es la decisión que se toma con ellas; en este punto –menos visible, pero clave– se juega la diferencia entre un ingreso que se agota en el corto plazo y uno que realmente fortalece la estabilidad financiera, enfatiza.
Planificación
“Las utilidades pueden ser una oportunidad para ordenar las finanzas, pero también un riesgo si se destinan sin planificación. Cuando el entorno empieza a mostrar señales de presión sobre el costo de vida, conviene tomar decisiones que ayuden a cuidar ese dinero”, sostiene, por su parte, el gerente de Productos Financieros de Rímac, Álvaro Gómez-Sánchez.
En este punto, el ejecutivo menciona el aumento de la inflación en Lima Metropolitana; los precios de los combustibles por las tensiones globales, que han afectado la producción y distribución; entre otros aspectos.
Ante este panorama, especialistas expresan la importancia de analizar, primero, qué necesidad concreta deberá cubrir ese dinero: respaldo, liquidez, protección o crecimiento de mediano plazo. A partir de ello, se podrán considerar opciones distintas según el perfil de cada persona.
Alternativas supervisadas
Álvaro Gómez-Sánchez asevera que, en contextos de eventuales incertidumbres, es importante priorizar alternativas supervisadas y con reglas claras en el sistema financiero formal que permitan saber qué retorno, cobertura o condiciones se recibirán por el dinero.
Para quienes podrían necesitar el monto proveniente de las utilidades más adelante o prefieren reglas claras desde el inicio, la prioridad suele ser preservar el capital, señala el experto, tras indicar que “existen alternativas pensadas para quienes buscan ordenar una parte de su dinero con bajo riesgo”.
Por otro lado, refiere, cuando lo importante no es solo guardar el dinero, sino convertirlo en un flujo previsible, se pueden analizar productos orientados a generar pagos mensuales. “Hay opciones que permiten transformar un capital en ingresos periódicos durante un tiempo determinado”, expresa el ejecutivo.
Ahora bien, Gómez-Sánchez sostiene que si no se requiere liquidez en el corto plazo, una parte de las utilidades se puede destinar a objetivos de crecimiento patrimonial más largos. “Cuando la persona puede pensar más allá del corto plazo, también existen alternativas para diversificar”, anota.
El empleador debe activar los protocolos de seguridad ante los síntomas evidentes de afectación a la salud en el trabajo.
— Diario El Peruano (@DiarioElPeruano) April 3, 2026
??https://t.co/dUJZXYtG3k pic.twitter.com/LBPZiVqNJd