Opinión
Vicepresidente de Prensatur Región Callao, consultor Empresarial
Por lo tanto, resulta imprescindible priorizar el gasto público en función de las necesidades de cada región, con énfasis en los problemas antes mencionados que son necesidades nacionales, así como también la generación de empleos. No obstante, el desafío no es asignar más recursos, sino mejorar la calidad del gasto cerrando brechas históricas asegurando una eficiente ejecución.
Para ello, el Estado debe avanzar hacia una estructura organizativa más ágil, con menos niveles jerárquicos, funciones claramente definidas y metas medibles. La gestión pública, compartida entre el gobierno nacional, regional y local, evidencia aún serias deficiencias de articulación que impactan en la calidad de los servicios.
Se requiere impulsar una modernización integral basada en la simplificación administrativa, la reducción de la burocracia improductiva y la toma de decisiones oportuna. Asimismo, es fundamental establecer objetivos estratégicos con planes de largo plazo y sistemas de evaluación del desempeño que permitan medir resultados y corregir desviaciones.
La lucha contra la corrupción debe fortalecerse mediante procesos transparentes, trazables y apoyados en herramientas tecnológicas, reduciendo los espacios de discrecionalidad y fortaleciendo la rendición de cuentas.
En este contexto, los sistemas administrativos del sector público deben convertirse en verdaderas herramientas de gestión, orientadas a optimizar procesos, simplificar trámites y mejorar la atención al ciudadano.
Finalmente, es clave convocar a instituciones especializadas en gestión pública y académica para contribuir con propuestas técnicas que fortalezcan la estructura estatal.
El próximo gobierno enfrenta el desafío ineludible de impulsar una reforma efectiva que priorice el gasto público con enfoque en resultados, fortalezca la institucionalidad y restablezca la confianza ciudadana. No se trata únicamente de aumentar el gasto, sino también de hacerlo con mayor calidad: con transparencia, eficiencia y una orientación clara hacia el cierre de brechas. Postergar esta transformación no hará más que profundizar las desigualdades y erosionar aún más la gobernabilidad del país.