• JUEVES 9
  • de abril de 2026

Economía

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Mayor inversión en minería e infraestructura y consumo privado

BM mejora perspectiva de crecimiento de Perú a 2.7%

La apertura comercial y nuevos acuerdos fortalecerán el dinamismo del mercado.

Precisó que esta proyección es superior al 2.5% prevista anteriormente.

“La previsión para Perú es de un incremento de 2.7% para este año, lo cual considera las dificultades con el gas, el efecto de El Niño y el alza en los precios del petróleo y los fertilizantes”, afirmó el economista jefe para América Latina y el Caribe del BM, William Maloney.

El panorama económico para América Latina y el Caribe fue actualizado este miércoles por la entidad multilateral, con la anticipación de que la región registraría un avance promedio de 2.1% durante el 2026, en un ámbito de desafíos macroeconómicos, presiones inflacionarias y débil demanda externa.

Panorama

El informe detalla que el consumo privado continuará como el motor primordial de la demanda en la región durante 2026.

“No obstante, dicho impacto resulta moderado, debido a que los ingresos reales –ajustados por inflación– solo se recobran de forma paulatina y los costos genuinos de financiamiento permanecen elevados en diversos mercados de gran escala”, asevera.

Entretanto, el organismo estima que la inversión persiste contenida, puesto que los ciclos de distensión monetaria evolucionan de forma dispar y la duda, tanto global como doméstica, continúa influyendo en las decisiones de gasto de capital.

Señala que la estructura argentina está mutando hacia una amalgama más balanceada conforme el gasto privado y la capitalización se estabilizan, en conjunto con una superior fiabilidad de las políticas.

En territorio chileno, el gasto doméstico asciende paulatinamente conforme los tipos de interés se orientan hacia la neutralidad y la actividad extractiva prosigue afianzando las exportaciones.

Por su parte, Perú se favorece de los capitales destinados al cobre y obras públicas, con una demanda que muestra mejora; aunque todavía resulta discreta frente a las tendencias previas a la crisis sanitaria del covid-19.

La entidad internacional afirma que ambas naciones andinas evidencian un desarrollo contenido, sustentado por desembolsos en el sector extractivo como en el de obras civiles, sumado a una optimización progresiva de los factores internos.

Confianza

La institución destaca, asimismo, que la seguridad del comprador ha ascendido en diversas naciones de América Latina y el Caribe (ALC) desde mediados del 2025; a febrero del 2026, esta tendencia mantiene sintonía con el progreso del optimismo, respaldado por el descenso de la inflación y mercados de trabajo resilientes.

No obstante, el reporte advierte que los indicadores se sitúan próximos a las medias históricas sin sobrepasarlas con holgura, lo que denota apenas un respaldo progresivo al consumo privado.

En el citado documento, el organismo estima que para las múltiples naciones de la región exentas de una unión aduanera, la directriz es precisa: ejercer total soberanía sobre los aranceles externos y las tratativas para extender los pactos sustanciales con plazas comerciales de gran volumen.

“Una táctica análoga a la de Chile, de liberalización exterior, se ejecuta en Perú, Colombia y Costa Rica, países que han forjado redes extensas con los primordiales aliados globales para garantizar entrada y normas previsibles”, detalló.

Desafíos estructurales

América Latina y el Caribe enfrenta un escenario de expansión moderada, condicionado por desafíos estructurales y una coyuntura global de incertidumbre.

Según el BM, la inversión privada en la región permanece contenida debido a los elevados costos de financiamiento real y a una desconfianza persistente en los mercados de capitales. Aunque el consumo de los hogares se mantiene como el motor principal de la demanda interna, su capacidad de impulso es limitada por una recuperación lenta de los salarios reales frente a la inflación acumulada.La región debe aprovechar su autonomía comercial para diversificar exportaciones y profundizar acuerdos con mercados grandes y complementarios.

Asimismo, se subraya la importancia de fortalecer la capacidad del Estado para fomentar la innovación y el aprendizaje tecnológico, elementos críticos ante el bajo crecimiento de la productividad.

Países con marcos macroeconómicos sólidos y redes comerciales amplias están mejor posicionados para mitigar riesgos externos. Sin embargo, la región requiere reformas urgentes que mejoren la infraestructura y el capital humano.