• JUEVES 9
  • de abril de 2026

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¡Atención! conoce las enfermedades más comunes que se adquieren en el aula y cómo prevenirlas

La Pediatra Irismar Del Moral advierte que la prevención y la detección oportuna son claves para evitar complicaciones y para reducir su impacto en la etapa escolar.

En el Perú, este contexto cobra mayor relevancia si se considera que el impacto de patologías virales como la influenza y el rotavirus, frecuentes en entornos escolares, puede ser significativamente reducidos mediante la vacunación. 

Sin embargo, algunas coberturas de inmunización infantil todavía se encuentran lejos de los niveles recomendados para garantizar la inmunidad colectiva, por ejemplo, en 2024, el 79.2% de niños menores de un año contaba con su esquema completo1, cifra que aún se encuentra por debajo del 90% recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)2.

En ese sentido, la Dra. Del Moral, pediatra de Sanitas Consultorios Médicos, señala que conocer las enfermedades más frecuentes en la escuela y reforzar hábitos de prevención en casa es clave para proteger la salud de los niños durante esta etapa. 

Por ello comparte cuáles son las afecciones más comunes en las escuelas y cómo prevenirlas:

- Infecciones respiratorias agudas (IRA). Incluyen enfermedades respiratorias como el resfriado común, la influenza, la faringitis y la bronquitis. Estas infecciones se transmiten principalmente a través de gotas expulsadas al toser o estornudar, así como por contacto con superficies contaminadas. Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la influenza estacional afecta cada año entre el 5% y el 15% de la población mundial, siendo los niños en edad escolar uno de los principales grupos de transmisión.


- Enfermedades gastrointestinales como diarrea o vómitos. Suelen presentarse en contextos donde la higiene de manos o la manipulación de alimentos no es adecuada. En niños pequeños, se asocia con la falta de hidratación y puede evolucionar rápidamente a una deshidratación severa con riesgo mortal si no se atiende de forma oportuna. 

- Conjuntivitis. Inflamación ocular de origen viral o bacteriano, altamente contagiosa. Se propaga con facilidad en el entorno escolar por contacto directo o mediante objetos compartidos, como toallas o útiles. Puede generar enrojecimiento, picazón y secreción, además de ausencias escolares si no se detecta y maneja a tiempo.

- Pediculosis (piojos). Infestación frecuente en niños, especialmente entre los 3 y 12 años. Se transmite principalmente por el contacto directo con cabezas durante el juego o actividades grupales. No está relacionada con la falta de higiene, sino con la convivencia cercana propia de la etapa escolar.

¿Cómo prevenirlas?

- Vacunación al día. Revisar el carné de vacunación y completar las dosis según el esquema del Ministerio de Salud. Esta es una de las medidas más efectivas para prevenir enfermedades como la influenza y otras infecciones que pueden propagarse rápidamente en entornos escolares. La inmunización no solo protege al niño, sino que también contribuye a reducir la transmisión dentro de la comunidad educativa.

- Higiene constante. Fomentar el lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente antes de comer, después de ir al baño y al regresar a casa, es clave para cortar la cadena de contagio. Además, esta práctica reduce en 50% las diarreas infantiles y 25% las infecciones respiratorias, según la OMS.

- Alimentación saludable. Promover una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, proteínas y una adecuada hidratación contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico. Por ejemplo, frutas como naranja o manzana; proteínas como pollo o carne de res; alimentos ricos en hierro como lentejas o espinaca; y verduras que aportan vitaminas A y C, como zanahoria y brócoli, ayudan a fortalecer las defensas del organismo.

- Hábitos saludables. Asegurar un buen descanso y la práctica regular de movimiento corporal es fundamental. Un niño debe dormir entre 9 y 12 horas diarias para favorecer su sistema inmune, porque ese rango corresponde al necesario para gozar de una salud óptima, la cual incluye la función inmunológica, según la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño. Asimismo, se recomienda al menos 60 minutos de actividad física al día, lo que contribuye a mantener una buena salud general, reducir el estrés y mejorar la respuesta del cuerpo ante enfermedades.

La especialista también destaca la importancia de identificar a tiempo signos que puedan requerir atención médica. “Los padres deben estar atentos a señales como fiebre persistente, decaimiento, pérdida de apetito o malestar general que no mejora. Asimismo, es importante acudir a un servicio de salud de inmediato si el niño presenta dificultad para respirar, señales de deshidratación o somnolencia excesiva. Actuar de manera oportuna permite evitar complicaciones y asegurar una recuperación adecuada”, indica la Dra. Irismar Del Moral.

La prevención es una responsabilidad compartida entre el hogar y la escuela. “Un niño protegido es un niño que puede enfocarse en su aprendizaje. Con esquemas de vacunación completos y hábitos de higiene sólidos, garantizamos que el periodo de permanencia en las aulas sea seguro y saludable para toda la comunidad”, concluye la especialista.

Dato

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