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El Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones anunció este jueves en un comunicado que la “tasa de seguridad” impuesta a Colombia por la Administración de Noboa se elevará “tras constatar la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia”.
Seguridad Nacional
“Esta medida se fundamenta en criterios de seguridad nacional y busca reforzar la corresponsabilidad en una tarea que debe asumirse de manera conjunta para enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera”, continuó el escrito.
La guerra comercial entre Colombia y Ecuador, dos países con una larga y sólida relación comercial, comenzó con la imposición de aranceles del 30 % desde el 1 de febrero, que posteriormente se elevaron al 50 % desde el 1 de marzo.
El intercambio comercial era en los últimos años de unos 2,800 millones de dólares, con una balanza negativa para Ecuador de alrededor de 900 millones, según informes oficiales.
La escalada arancelaria fue acompañada por otras sanciones recíprocas en materia energética.
Colombia cortó la interconexión eléctrica con Ecuador, que necesita el suministro de electricidad colombiana cuando tiene déficit de generación para atender la demanda interna.
Ecuador respondió con un incremento de tres a treinta dólares el precio por barril del transporte de petróleo de la estatal colombiana Ecopetrol, a través de los oleoductos que opera la estatal ecuatoriana Petroecuador.
Preso político
Este anuncio se produce días después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, asegurara que el exvicepresidente correísta Jorge Glas es un “preso político”, unas declaraciones que el presidente Noboa catalogó de un “atentado contra la soberanía”, motivo por el cual llamó a consultas al embajador de Ecuador en Bogotá.
Glas acusado
El exvicepresidente Glas se encuentra recluido en la cárcel de máxima seguridad de El Encuentro, con la que Noboa busca replicar en Ecuador el modelo carcelario implantado en El Salvador por Nayib Bukele, donde cumple una pena de ocho años de cárcel por cohecho y asociación ilícita y otra de trece años por malversación de fondos. Glas fue recapturado hace dos años, cuando Noboa ordenó asaltar la embajada de México en Quito, después de que el gobierno mexicano le hubiese otorgado asilo diplomático al considerarlo un preso político.