• VIERNES 10
  • de abril de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA
Mario Vargas Llosa

Los últimos días del Nobel

Narrador visitó los lugares que lo inspiraron ante la imposibilidad de leer y escribir.

“[Mi padre] estuvo muy limitado en la última etapa de su vida. Físicamente no podía leer ni escribir. Imagínese lo que eso supone para una persona que se ha pasado la vida haciendo eso. Una de las pocas cosas que podía hacer era pasear, y el paseo se convirtió para él en un momento clave del día”, detalló.

Rutina nostálgica

“Se me ocurrió darle a esos paseos una dimensión literaria”, comenta el primogénito del escritor, que publicó en redes sociales algunas fotografías de esas visitas, en las que llegaron a sitios como la ubicación del ya extinto bar La Catedral, que dio nombre a la emblemática novela Conversación en La Catedral.

También llegaron hasta la cárcel de Lurigancho, donde ocurre el último episodio de Historia de Mayta; o el colegio militar Leoncio Prado en el que estudió Vargas Llosa y también los protagonistas de La ciudad y los perros.

“En esa conversación en el trayecto, él iba recordando, y a mí me gusta pensar, aunque no lo puedo probar, que se convertía en un personaje de sus propias novelas, que protagonizaba la escena que íbamos a recordar en el escenario que visitábamos”, relata Álvaro Vargas Llosa.

“No sé si lo logré, pero se volvió el día a día a lo largo de varios meses. Por ejemplo, la visita al lugar donde estaba el bar La Catedral, que ahora es un galpón abandonado donde apenas quedan unas baldosas, fue muy emocionante también”, apunta.

Aventurero

El también escritor peruano asevera que su padre “fue una persona que vivió la vida como una gran aventura, ese era su espíritu, visión y talante”.

“Fue una persona que tuvo con todos nosotros una relación sumamente entrañable y eso llenó de recuerdos a cada uno de nosotros que nos acompañarán para siempre”, agrega.

“Me hubiese gustado tenerlo aquí un tiempo más y seguir comentando con él la actualidad”, confiesa, al reconocer a la vez que tampoco tiene motivos para quejarse, pues Mario tuvo “una vida plena que habrían querido tener muchas otras personas, y fue una vida larga, aunque la última etapa fue difícil”.

Dato
13 de abril del 2025 falleció el autor de ‘La tía Julia y el Escribidor’.