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El influyente presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, encabeza la delegación en la que también participa el ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi.
Pero el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, adoptó un tono conciliador al afirmar en un mensaje a la nación que las negociaciones permitirán “el establecimiento de la paz”.
Al embarcar hacia Islamabad, el líder de la delegación y vicepresidente estadounidense, JD Vance, llamó a Teherán a “no jugar” con Washington, al tiempo que prometió “intentar mantener una negociación positiva”.
Incumplimiento
“Tenemos buenas intenciones pero no tenemos confianza”, dijo Baqer Qalibaf al aterrizar en Islamabad.
Recordó que negociaciones anteriores con Estados Unidos siempre terminaron en “fracasos y promesas incumplidas”.
La llegada de Vance está prevista para hoy. Estará acompañado por el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y por Jared Kushner, yerno del presidente.
En Teherán, iraníes expresaron sus dudas, como este habitante de 30 años que habló en condición de anonimato.
“No se debe tomar a Trump tan en serio. Quiere borrar una civilización del mapa, y 12 horas después establece un alto el fuego que no se apoya en nada”, expresó.
Contradicciones
Desde que se pactó la tregua de dos semanas, Teherán y Washington han ofrecido versiones contradictorias sobre si Líbano está o no incluido en el acuerdo: Irán dice que sí y Estados Unidos que no.
Israel, en tanto, se dice determinado a continuar combatiendo al movimiento islamista proiraní Hezbolá.
Sin acuerdo
Una sombra sobre las negociaciones es el estrecho de Ormuz, por donde pasa normalmente 20% de la producción petrolera mundial. El tránsito sigue obstaculizado allí, aun cuando su reapertura por parte de Irán era una condición del alto el fuego.
Trump prometió reabrir el estrecho “con o sin” la cooperación iraní.
Según Trump, el estrecho de Ormuz se abrirá “automáticamente” porque, de lo contrario, “Irán no recibe dinero”.